“No vayas detrás de mí, tal vez yo no sepa liderar. No vayas delante, tal vez yo no quiera seguirte. Ve a mi lado para poder caminar juntos.”
Proverbio Ute

El Pueblo Intraterreno de Chukul y la Sabiduría Estelar: Es Momento de Recuperar la Sabiduría, de Recuperarse para sí Mismos



Queridos amig@s de Preparémonos para el Cambio. Mi compañero, Igneón y yo, Rowina, venimos trabajando en nosotros mismos durante dos largos e intensos años, para recuperar el recuerdo de quienes somos en verdad -más allá de esta encarnación actual en la 3D-. Es así como hemos recordado cosas que no son solo para nosotros, sino que forman parte de la herencia espiritual de la conciencia humana, de la cual todos nosotros formamos parte.

Este bello mensaje que os ofrezco hoy, nos recuerda la importancia de reconectarnos con la Danza de la Estrellas, para que nuestro ADN recupere su memoria cósmica y nos ayude a vivir una vida expansiva y con profundo sentido en la 3D.

Es hora de recordar, de recuperar la sabiduría cósmica de la que formamos parte, porque somos hijos de las estrellas, viviendo una experiencia humana, acompañando a Tierra a recordar quien es, LA PERLA AZUL DE NUESTRO UNIVERSO, LA BIBLIOTECA VIVIENTE, CUNA DE LA BIODIVERSIDAD DE MUCHAS NACIONES ESTELARES.

Rowina: Sentimos que este pueblo vivió en la selva amazónica y luego fue hacia el interior de la Tierra. Es una comunidad pequeña.

Viene Apuna; siento que es hijo de Igneón, como así me lo confirma él mismo. Nos dice que su pueblo custodia una sabiduría que le fue entregada por los hermanos del espacio. Que tendrían que custodiarlo hasta que hubiera una señal en el cielo de que el tiempo hubiera llegado para sacarlo a la luz. Esa señal fue la espiral de luz en Noruega, del pasado 9 de diciembre.

Apuna se siente emocionado y no puede seguir, y viene su hermana Sunisa a hablarnos.

Sunisa: Hola papá, soy Sunisa. Por favor, créeme, tanto Apuna como yo somos tus hijos a los que amabas profundamente. Fuiste apresado, te quisiste entregar para que el resto de nosotros pudiéramos escapar de manos extranjeras, que a buen seguro nos hubieran llevado a la muerte.

Toda nuestra comunidad te estará agradecida eternamente, pues gracias a ti hemos podido conservar el testigo que nos fue entregado por los hermanos del espacio. Se nos dijo que habríamos de custodiarlo hasta que hubiera una señal en el cielo que nos avisara de que el tiempo de revelarlo era llegado.

Querido papá, nuestra relación siempre fue muy estrecha. Me solías hablar de las estrellas y de la vida que había en todo el cosmos. Vida inteligente, vida amorosa, vida creativa. Me dijiste que algún día, todos viviríamos como hermanos: los de dentro de la tierra, los de la superficie y los del espacio.

Nuestros sabios sienten que ese momento ha llegado, de ahí que nos comuniquemos contigo y con esta princesa de la que nos han hablado mucho. Papá, es maravilloso volver a saber de ti y ver que estás ayudando a que tu visión se haga realidad.

Rowina: Igneón, ahora se acerca la que fue tu mujer, Milka.

Milka: Hola, amor mío, soy Milka, tu amada esposa. Me quedé junto a nuestros hijos para salvaguardar la sabiduría que nos había sido dada en custodia. Siempre fuimos una comunidad espiritual y pacífica; sólo nos importaba vivir en perfecta comunión entre nosotros y todo lo que es. Hasta que vimos que llegaban unos hombres, cuyos cuerpos energéticos nos avisaban de que traían la barbarie y el irrespeto por otras formas de vida.

Es cuando decidimos solicitar al cielo con toda nuestra intención poder vivir en paz con nuestras costumbres y nuestros ritos. No deseábamos entrar en la espiral de violencia y odio en la que otras etnias habían entrado para poder sobrevivir.

Es cuando nos fue revelada una entrada secreta, que hasta esa fecha había permanecido invisible a nuestros ojos, aunque no estaba lejos de nuestro campamento.

Entramos, no éramos muchos, venían pisándonos los talones. Tú decidiste desviar su atención y saliste a su encuentro para preservarnos al resto de la comunidad; eras un hombre cordial, de gran sabiduría y bondad. Nunca te volvimos a ver, aunque mi corazón siempre me ha dicho que nos volveríamos a encontrar.

Hoy es el día más feliz de mi vida, pues aunque es cierto que tienes otra apariencia física también atractiva para mí, sigues teniendo esa exquisita vibración amorosa y sabia que yo tanto amaba.

Es la hora de que lo que custodiamos salga a la conciencia humana, a la que pertenecíamos en la Tierra de Superficie. Ahora formamos parte del Reino de Agartha, que nos acogió muy amablemente y nos ayudó a reacondicionarnos a vivir bajo la tierra.

Te puedo decir que nuestra calidad de vida no se ha visto mermada, más bien, al contrario. Vivimos en un lugar paradisíaco, no modificado por la mano inconsciente del ser humano de superficie. Nuestros cuerpos se han rejuvenecido y no conocemos la enfermedad; nos sentimos sanos y vitales, felices. Ahora más, que te hemos vuelto a encontrar.

Siempre fuimos una familia muy bien avenida. Espero, en lo más profundo de mi corazón, que volvamos a serlo. Sé que ahora perteneces a otra cultura, a otros modos y costumbre, y que en tu corazón hay una reina que no soy yo. Lo respeto profundamente, pero que sepas amor mío, que los que se aman siempre vuelven a encontrarse para seguir expandiendo su infinito amor.

Muchas son las sorpresas que te esperan. El mundo en el que vives es tan estrecho de miras. Se le va la mayor parte del mundo que existe a su alrededor porque no lo ve, no lo percibe, no lo siente, no lo anhela.

Querido mío, ahora va a venir otro ser muy querido para ti, es tu padre, quien te va a revelar la información que has solicitado. Te va a decir qué es lo que custodiamos.

Recuérdame. Hazme un lugar consciente en tu corazón, al igual que a tus hijos, a los que amaste tan profundamente. El olvido es tan cruel, amado mío, pero te comprendo y te acompaño.

Rowina: Viene Apu, el padre de Igneón.

Apu: Hola, estoy muy emocionado, hijo mío. Soy Apu y sabía que tarde o temprano volvería a saber de ti; volvería a encontrarme con mi hijo bien amado, no modificado por las costumbres que alejan de su corazón a los hijos de la vida.

Eres blanco, pero tu corazón sigue siendo selvático, sigues apreciando las costumbres que te dieron una base de vida que te hacía entender quién eres y la obra grandiosa de la que formabas parte.

Tu madre ya murió pero cuánto le hubiera gustado volver a verte; cuán orgullosa se hubiera sentido de ti.

Veo a tu lado a una mujer maravillosa que te ama de verdad, que se alegra de corazón por tu reencuentro con nosotros. Nos han hablado mucho de ella; nos han dicho que es una princesa intraterrena.

Nosotros no sabíamos que eso pudiera pasar, que una mujer del interior de la tierra pudiera ir fuera. Es más fácil al contrario, como nos pasó a nosotros, porque ella perdió muchas cosas; ganó odio e incomprensión ajenos. Tiene mucho mérito que ahora esté allá, con el caos que preside la superficie terrestre.

Nosotros la honramos y respetamos profundamente y la animamos a que siga adelante con tu compañía, pues volverá a disfrutar de las mieles de una vida expansiva y plena. Sabemos que tiene muchos hijos y esposos que la aman y esperan. Es tu mismo caso, pero al revés.

Honramos profundamente vuestro camino por sobre la superficie terrestre y os hacemos entrega del legado que hemos protegido con nuestra vida, para que sea a través de ti, hijo mío, -que lo preservaste con tu vida y sacrificando lo que más amabas, para que no cayera en las manos de la rapiña y de la inconsciencia- que vuelva a la humanidad de la superficie terrestre, adonde pertenece.

Hijo mío, por favor, sé tú, ahora, mi voz pues es para mí un honor que lo que he guardado tan celosamente salga ahora al mundo a través de ti.

La Sabiduría de las Estrellas

Como fue dicho, los mensajes en el cielo nos indican que es el tiempo para revelar a la Conciencia Humana de Superficie nuestro legado guardado celosamente bajo la Tierra.

(Apu tiene cierto recelo, pero sabe que el momento ha llegado)

Las estrellas han delegado en nosotros un conocimiento que ha sido muy codiciado y que (se han dado las manos formando un círculo a su alrededor para infundirle fuerzas) nos llevó a vivir bajo tierra para seguir custodiándolo hasta el momento de su entrega. Ese momento es ahora.

Las estrellas infunden un movimiento espiralado, ascendente, que repercute directamente en la conciencia humana plasmada en su guardián celular: el código de duplicación genética. La Conciencia Humana de la superficie terrestre, cerrada por completo a la danza cósmica, por no sentirse parte de ella, ha limitado a ese depósito hasta tal punto que prácticamente se ha cristalizado, detenido, llevando a toda esta Conciencia Humana al estado actual en la que se encuentra.

La Creación es expansiva permanentemente y el humano de la superficie terrestre se ha encargado de frenar esa expansión en sí mismo a lo largo de tanto tiempo, mediante condicionamientos de limitación extrema, que ha llevado a que su propio código de duplicación celular perdiera la memoria de su plenitud, y sólo se duplicara en los elementos ultra básicos.

Sin embargo, si la Conciencia Humana de 3ª dimensión se abre a la danza cósmica ascendente, eso va a permitirle a su duplicación celular que comience también a despertar a esa memoria a esa forma completa del Ser y la Conciencia Humana recuperará nuevamente la libertad y la soberanía que la civilización les quitó por completo.

Ser civilizados es ser limitados, es seguir el mandato de otros, entregar el propio poder al afuera; dejarse conducir por los demás.

Esa, hoy por hoy, es la condición de la Conciencia Humana de la superficie terrestre: que otros decidan por ellos. Que otros determinen qué pensar, qué sentir, qué ver, qué escuchar, qué leer, qué hacer, cómo vivir, cómo comportarse, en qué creer, SIN ATENERSE a la propia soberanía que indica claramente en su sabiduría del corazón cómo vivir, en qué creer, qué mirar, qué escuchar; qué leer, qué aceptar y qué no aceptar.

La danza de las estrellas nos conecta con esa sabiduría. Nos conecta con el retorno a la vida expansiva que todos estamos llamados a experimentar.

Es el gran legado que ellas nos han dejado impreso en nuestro duplicador celular; guarda todos los registros de Todo lo que Es, no sólo de la Conciencia Humana sino de la conciencia de Todo lo que Es, de la Vida misma.

Asociarse a la danza de las estrellas, a la danza cósmica, es abrir ese duplicador celular a que se sintonice con esa danza y comience el florecimiento de cada individuo que sostiene esa conciencia en una espléndida y  magnífica sabiduría, donde la expansión, basada en el Amor, no tiene fin.

El llamamiento es para que cada uno de los integrantes de la Conciencia Humana de la superficie terrestre tome conciencia de que se ha limitado porque le han dicho que se limite, que se ha empequeñecido porque le han dicho que se empequeñezca, que se ha abandonado a sí mismo, porque le han dicho que así ha de ser.

Es el momento de recuperar la sabiduría, de recuperarse para sí mismos. Es muy sencillo de hacer. Sólo consiste en tomar conciencia de la danza de las estrellas; de tomar conciencia de nuestro  código genético, de asociar esa danza de las estrellas a la espiral del código genético, el duplicador celular individual, y dejar que se establezca una fusión entre ambos, que la danza de las estrellas eleve y movilice a ese código en un imán espiralado infinito, expansivo, de infinitas combinaciones y manifestaciones, para que surja entonces la Conciencia Humana de la superficie terrestre, soberana de sí misma, formando parte de la danza estelar que lleva en sí misma plasmada el secreto de la Vida.

Rowina: Gracias, Apu, y gracias al pueblo intraterreno de Chukul, por devolvernos el recuerdo de la Danza de las Estrellas, la misma danza de nuestro ADN divino original.


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