“No vayas detrás de mí, tal vez yo no sepa liderar. No vayas delante, tal vez yo no quiera seguirte. Ve a mi lado para poder caminar juntos.”
Proverbio Ute

Momentos de la Raza Humana. Un Reflejo de Mí


Aquella mañana nadie paseaba por el parque, cosa que me agradaba pues es cuando percibo una mayor vinculación con la naturaleza. Sin embargo, el tiempo podría ser desapacible, apagado y sin brillo para el resto del mundo. Sentado yo en un viejo banco con los codos sobre las rodillas y las manos unidas sujetando mi barbilla, soplaba el viento de espalda y levantaba las solapas de mi abrigo cuando alguien se me acercó y me preguntó:
     ―¿En qué estás pensando?
     Giré mi rostro hacia el individuo misterioso y después de una leve pausa le contesté:
    ―Pues estoy pensando en agradecer a la vida, agradecer todos y cada uno de los buenos momentos, aunque los menos buenos también, pues, cada tropezón me ayudó a forjar mi propia personalidad, a ser quien realmente soy como persona; experimentar ambas polaridades, sin duda, impulsó mi evolución como ser humano.
     Una respuesta que pareció interesarle pues, tímidamente se sentó en el otro extremo del banco. Después continué hablando:
     ―También estoy pensando en perdonar.
     ―¿Perdonar? ―me preguntó extrañado.
    ―Sí, perdonar. Perdonar a todas aquellas personas que no supieron comprenderme y, en su momento, quizás sin saberlo, me hirieron el alma. Aquellas heridas ya dejaron de existir, sólo han quedado sus huellas; preciosas cicatrices de las que recuerdo con cariño. Ahora sé que aquellas personas solo se cruzaron en mi camino con el propósito de ser mis maestros.
     Aquel hombre se sentía atraído por la conversación, y se acercó aún más hacia mí. 
     Volví a mirar al frente y proseguí mi discurso:
   ―También pienso en perdonar a, como graciosamente dice mi hijo pequeño “los malos”, aquellos “personajes” que desempeñan el papel más oscuro de esta aventura literaria que es la VIDA (tal y como la conocemos); políticos, banqueros y demás servidores públicos que un día, convencidos de una vida feliz anclada en un sistema injusto, eligieron dedicar su tiempo sin convencimiento real ni, sobre todo, DEVOCIÓN. ¿Acaso la humanidad ha olvidado el significado de esta maravillosa palabra y solo se mueve por el poder? ―le cuestioné mirándole fijamente a la cara.
     Sus ojos parecían comenzar a brillar. Y volvió a acercarse aún más hacia mí.
     ―Sin embargo ―continué diciendo y retomando perdida la mirada al frente―, a todos ellos brindo mi PERDÓN, porque como “alguien” pronunció una vez, “¡no saben lo que hacen!”.
     El hombre siguió acercándose hasta que ya no hubo más espacio. Sus ojos ya no estaban vidriosos, sino que brotaban de ellos dos ríos de lágrimas. Aquello me sobrecogió tal que, lejos de continuar mirándolo, el rubor me hizo girar la cabeza intentando disimular la situación. Entonces, pensé que no debía seguir hablando y dejé al silencio que se manifestara. Pero el hombre no dudó un solo momento y me suplicó que siguiera.
      Por mi parte, volví la mirada al frente y, como si estuviera ausente de compañía, susurré en voz alta:
    ―No obstante ―dije―, mi perdón no significa mi RENDICIÓN, nada de eso. Solo tomo un gran impulso para continuar luchando contra la moralidad perniciosa y sin escrúpulos que han desarrollado gracias a la influencia de sus propios actos. ¿Cómo?, te preguntarás. No, no utilizaré tanques ni armas de ninguna clase no, sólo utilizaré mi sonrisa, mi buen hacer y mis abrazos; y educaré a mis hijos con estos principios. Un ejemplo para ellos y para todos lo que me rodean o se cruzan en mi camino intentaré ser. Mas para conseguirlo emplearé semillas de conciencia, y cultivaré grandes campos con ellas. Campos en los que se respire paz y armonía, bienestar e igualdad, comprensión y fraternidad. Plantaré grandes extensiones de AMOR. Sí... definitivamente, lucharé con estas armas.
    Fue entonces cuando, una especie de escalofríos recorrió mi columna vertebral. Giré el rostro hacia la derecha, y el misterioso hombre había desaparecido.

Relato: "Un Reflejo de Mí" (viernes 04 enero 2014)
Autor: Jorge Ramos



1 Conciencias Opinan:

3 dijo...

"la verdad os hará libres" a mi parecer lo que tu estas diciendo son mentiras yo pienso que quienes construyo estos monumentos fue lucifer y sus ángeles caídos, el fue quien entrego el conocimientos a adan y eva según la biblia y el fue el único que pudo darles tales conocimientos a estas civilizaciones, ya que estas civilizaciones adoraban a varios dioses, y esto es un herorr ya que dios solo hay uno.

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