“No vayas detrás de mí, tal vez yo no sepa liderar. No vayas delante, tal vez yo no quiera seguirte. Ve a mi lado para poder caminar juntos.”
Proverbio Ute

Sé el D.T. (director técnico) de Tu Vida


En algún momento de tu existencia te preguntarás, si es que no te lo has preguntado ya, cosas como éstas: ¿pero esto es la vida?, ¿puede llegar a ser todo sufrimiento, cuesta arriba y sacrificio solamente?, ¿estoy castigado por algo y por eso me pasan estas cosas? Y, si es así, ¿quién castiga?

Cuando empecé a profundizar en este tipo de preguntas y a desconectar del materialismo en el que estaba inmerso, me instalé en una situación de ver las cosas desde afuera; o, mejor dicho, de espectador pero desde mi interior, el cual rebozaba de alegría al verme conectar de nuevo. Y me dio por comparar nuestras vidas, la vida de todos, como si fuera la carrera profesional de un jugador de fútbol (salvando algunas cuestiones, obviamente, y jugando con la imaginación)

Etapa 1. Todos nacemos cracks

Al principio juegas de niño porque amas la pelota, el jugar, compartir, patear, correr, disfrutar viviendo el momento sin importar más nada. Es nuestra etapa de sueños, de juego, de creadores. Luego, como lo hacemos con tanta simpleza (el jugar a la pelota o hacer lo que nos gusta), sin expectativas, sin apuros y suponiendo tener talento para chutar la pelota (en el caso del futbolista), llegamos a jugar profesionalmente.

Etapa 2. Nos olvidamos de jugar

Aquí llegan las responsabilidades, los apuros, las cargas, las dudas y nos dejamos llevar y embarrar por todo lo que tiene que ver con “realizarte” en la vida para “ser alguien” y “ser importante”; y nos olvidamos de que jugábamos porque nos gusta jugar, solo por eso (o hacer lo nos apasiona) y entramos en la carrera para ser los mejores y mostrarnos, buscar reconocimiento y ponemos nuestra vida en una vidriera para que la vean los otros, no para disfrutarla nosotros.

Esta es la etapa donde nos colocamos el velo, o lo hacemos más visible. Obviamente, no nos damos cuenta de esto, pasa desapercibida porque todos los que te rodean están como tú y es “normal” estar en la carrera: el que no participa está fuera del sistema, es un bicho raro. Podemos estar mucho tiempo así, la vida es paciente. Y la vida nos quiere mostrar otras cosas y lo intenta de varias maneras; y nosotros, que pensamos que podemos controlar todo, estamos de espalda hacia la vida, golpeándonos de un lado a otro.

Etapa 3. Recibirnos de D.T.

Pero llega un momento donde la vida “da en la tecla”, como se dice, y te muestra y estás preparado para mirar y ves, vemos, nos quitamos el velo que nos habíamos colocado y despertamos al conocimiento de nuestra Consciencia y procuramos elevarla y buscamos, buscamos... sabemos y sentimos que hay algo más, que está ahí, en la quietud y el desacelere. Hasta que empezamos a encontrar porque el solo hecho de preguntarnos nos hace vibrar distinto y, como somos creadores, cambiamos el sufrimiento por la felicidad, por la sencillez, por la serenidad, por la paz… cada quien a su tiempo, no hay apuro, con base en sus experiencias, aceptando todas las circunstancias, sin juicios, sin dualismos y nos damos cuenta de lo que realmente somos y la vida empieza a abrirse frente a nosotros cual pimpollo en primavera dorada.

Cuando nos recibimos de D.T. salimos de la cancha, tenemos otras perspectivas de las cosas que pasan, estamos solos pero sabiendo que todos estamos unidos, conocemos la diferencia, estamos conectados con Dios y con nosotros mismos, porque en definitiva somos lo mismo, podemos mover las piezas de nuestra vida en conexión con quién verdaderamente somos ya no desde el ego… Estamos frente de la pizarra, tenemos la tiza, somos los directores técnicos de nuestras vidas ahora y siempre, tenemos las experiencias, las palabras, palabras que al pronunciarlas resonarán en quién deban resonar, en el momento justo, porque en esta etapa también queremos transmitir, llamar, compartir y gritar que esta vida es hermosa y está frente a nosotros, en nuestras narices, solo hay que creer que todo esto es posible y descubrirnos al quitar el velo… porque cuando lo quites también me encontrarás y podremos abrazarnos. 

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Autor: Diego Alcalde
emiliocarrillobenito.blogspot.com

1 Conciencias Opinan:

Desterrado dijo...

Veo muchas contradicciones entre unas entradas y otras.


Nada es verdad... Todo está permitido.

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