“No vayas detrás de mí, tal vez yo no sepa liderar. No vayas delante, tal vez yo no quiera seguirte. Ve a mi lado para poder caminar juntos.”
Proverbio Ute

La gran estafa de la industria farmacéutica y cómo funciona el Par Biomagnético


Jorge Ramos | Para que la salud sea un hecho en nuestras vidas debemos encontrar el equilibrio natural de la células. Esto es en definitiva, lo que el Dr. Salvador Gutiérrez Rodríguez de Mondelo expone en la conferencia que da en la universidad Pablo de Olavide de Sevilla, después de destapar con demostraciones y hechos irrefutables la gran estafa de la industria farmacéutica y los intereses que existen detrás de esta gran mentira.

En definitiva, lo que el Doctor dice sobre el comportamiento de nuestras células es que, la energía que las mueve, que no es otra cosa que el polo positivo y el polo negativo; el Yin y el Yang; la frecuencia de vibración alta y la baja (llamenla como deseen), debe estar en completo equilibrio. Es así como funciona nuestro cuerpo físico y también así como funciona todo el universo. Lo que es arriba es abajo.

No se pierdan el vídeo y compartan esta información porque de esta forma estaríamos contribuyendo al cambio que todos esperamos.





Jorge Ramos - “El Secreto de Tiamat” - Entrevista Exclusiva - Débora Goldstern©



En esta entrevista que hoy presenta Crónica Subterránea, acercamos al lector un autor novel, Jorge Ramos, quién viene realizando labor encomiable a través del excelente blog Preparémonos para el cambio, y que actualmente, se encuentra presentando su primera novela, "El Secreto de Tiamat".

A través de ésta obra, el escritor español aborda uno de los temas capitales del blog, el enigma de la tierra hueca, que a través de su particular mirada, se convierte en el centro de una historia apasionante, y cuya lectura, resulta materia obligada. 

Atienda el lector!

En varias entrevistas señalás, que tu irrupción en el mundo del misterio a través de Preparémonos para el Cambio, nace producto de una fuerte crisis personal, iniciándose a partir de ese momento, nuevo paradigma en cuanto a misión de vida. ¿Qué sentís disparó aquel proceso?

A veces se dan ciertos hechos en tu vida que no son para fastidiarte, al menos esa es finalmente la conclusión a la que he llegado. Pongo un ejemplo: “supongamos que tenemos expuesto en una mesita en el último rincón del salón, un jarrón cerámico que nos regaló en nuestra boda algún conocido. Pasando el plumero le damos con el codo y lo dejamos caer al suelo rompiéndolo en mil pedazos”. Ahora bien, si reflexionamos sobre lo que ha sucedido puede llevarnos a comprender el motivo por el cual se rompió el jarrón. Quizás en tu subconsciente detestabas el jarrón, quizás no debiste ponerlo tan al borde de la mesa, o simplemente tuvo que pasar para que intentaras aprender o experimentaras algo. Sin embargo, ese “algo” siempre es un sentimiento que nace desde lo más profundo de tu conciencia (alma), y se desarrolla a través de una o varias buenas preguntas: el ¿por qué? y el ¿para qué ha sucedido?...

Cuando pasó todo aquello en mi vida, dejé de encontrarle sentido a la misma y caí en la más terrible oscuridad; una depresión que me hizo cuestionarme mi propia vida. Paradójicamente, y después de pasar bastante tiempo dentro de ella, esa misma oscuridad me brindó la posibilidad de ver nuevamente la luz, incluso esta vez con mayor intensidad y pureza que antes; es decir, me ayudó a salir de mi propia prisión, sanándome a mí mismo.

Aquello me hizo transformarme internamente, he intenté mediante, en este caso el blog, “ayudar” a los que pudieran estar sufriendo la misma situación que yo pude superar. “Ayudar” es un verbo que no me gusta emplear, porque cada cual debe ayudarse a sí mismo; no obstante, a veces es necesario que te pongan por delante un obstáculo para que te hagan tropezar. No hay mejor manera de despertar.


El Amor Universal


[...] si no tienes amor por ti mismo, realmente no podrás dar amor verdadero a los demás. [...]

Hoy les traigo un tema que desde hace tiempo quería escribir.
Quizás algunos nunca lo habrán escuchado, hablemos un poco sobre el Amor Universal.

Yo creo que todos en nuestras vidas tenemos algo en común, algo que todos deseamos. Por más fríos y rudos que puedan ser algunos, tod@s deseamos amar y ser amados. Eso es posiblemente una verdad para todos, una verdad holística.

Tod@s deseamos amar a algo o a alguien. El amor siempre nos hace bien. Si de verdad es amor lo que sentimos, el amor siempre, pero siempre nos hará bien.

Recuerdo una vez a un amigo haberle dicho: “yo me atrevo a decir que nunca he sufrido por amor.” Seguido de eso le dije, “¿pero sabes por qué lo digo? Lo digo porque en mi concepción del amor, el amor nunca me hará daño…no puede hacerlo. Es imposible eso para mí. Porque si de verdad hay amor, ese amor, esa energía siempre es buena, y lo que hace el amor siempre es construir, ordenar, sanar y crear cosas buenas. Entonces, de ninguna forma puede hacerme daño a mí ni a nadie.”

Luego le continúe diciendo…
Ahora lo que no me gusta mucho, es cuando las personas dicen, “yo he sufrido por amor”. Creo que eso, bajo mi concepción del amor está totalmente equivocado, pues si bien, alrededor de una experiencia cercana al amor puede haber algún sufrimiento, no es el amor en si el que te hizo daño, sino la persona quien no supo amar.
Y lamento aún más cuando esas personas por consecuencia de una “mala” experiencia, se auto-profetizan que todas sus experiencias amorosas serán malas y dolorosas…
Por esto entonces, yo me atrevo a decir que nunca he sufrido por amor, pues el amor nunca me ha hecho daño, siempre me ha ayudado a pulirme y sanarme, a crecer espiritualmente, y a crecer también como ser humano. Si bien es cierto que no todos los amores son correspondidos, ello nunca me ha hecho sufrir. Yo verdaderamente hago una diferencia entre lo que es el amor, y el amor que son capaces de sentir y dar las personas.

Yo le decía a mi amigo, “recuerda que el amor nunca te hará daño. Y si en verdad te sientes mal, entonces no es por culpa del amor, sino por las acciones de la persona que no supo amar“.

Y en verdad, amar no es igual para todos. No todos amamos de la misma forma. Algunos tienen gran capacidad para amar, les es fácil amar a los demás. Pero a otros les cuesta un tanto más, y necesitan aprender a amar, y amarse a sí mismos.
Recuerdo cuando años atrás, veía a muchas personas en parejas alrededor mío. Yo en esos años estaba recién comprendiendo lo que era el amor propio y personal por uno mismo, amor necesario para poder llegar a amar de verdad a los demás. Y siempre que veía a estas muchas parejas alrededor mío me preguntaba: ¿Cuántas de estas parejas aquí realmente se amaran entre ellas y no están simplemente en pareja para no estar solos, o por el “qué dirán”?.
Y es verdad, hay muchas personas que están emparejadas pero que en verdad no se aman así mismas, y no aman realmente a sus parejas (algunas solo creen amarlas). Tan solo están juntos por un acuerdo tácito entre los dos, para no estar solos, para guardar apariencias ante sus amigos o familiares, etc.

Cuando yo comprendí que debía aprender a amarme a mí mismo, para luego poder amar a los demás, es que me di cuenta que debía trabajar en mi auto-conocimiento. Y en estos años me he vuelto un verdadero experto sobre mí mismo, y he logrado expandirme hacia donde yo deseaba hacerlo en esos años.

La famosa frase de Jesús es muy ilustrativa:
“Ama a tu prójimo como a ti mismo.”

Primero tú, luego los demás. Y esto no es un tema de egocentrismo, sino que simplemente no puedes dar algo que no tienes… Entonces si no tienes amor por ti mismo, realmente no podrás dar amor verdadero a los demás. O bien, lo que intentes dar, podrán ser acciones poco amorosas y tú no te darás cuenta de ello, pudiendo herir así a los demás sin querer hacerlo.

Para profundizar en el auto-conocimiento hay que ser valiente, valiente para encarar lo mejor y lo peor de uno mismo. Aceptar nuestras buenas y malas acciones. Y tomar medidas correctivas cuando estas no hayan sido las mejores.
También es necesario darse el tiempo para estar con uno mismo. No buscar escusas y rehuir de los asuntos que debamos pensar y tratar sobre nosotros mismos. Todo esto solo nosotros lo podemos hacer, nadie puede hacerlo por nosotros.

Todos andamos buscando el amor. El problema aparece cuando lo buscamos afuera…cuando en verdad, el amor debe nacer de nosotros, por nosotros, para nosotros y luego para los demás.
Algunas personas incluso dicen, “Cuando encuentre el amor seré feliz”. Eso es aún más radical, pues condicionan su felicidad a algo externo que no pueden controlar.

Si el amor nace en ti, por ti y para ti. Tú podrás darlo a todo y a todos quienes lo necesiten y lo quieran recibir. Puedes dárselo a tus familiares, amigos y amigos animales, como también dedicar tu amor a cosas y proyectos que desees emprender. Recordando constantemente que el amor siempre producirá cosas buenas, todo lo que es hecho con amor, resulta bien.
Y, ¿si alguna vez has hecho algo con mucho amor y no fue percibido así? Piensa que a veces el amor es una energía tan sutil, que no todos la logran apreciar. A veces solo unos pocos, los que también pueden dar ese tipo de amor, logran ver la nobleza de tu amor entregado.

Dentro de estos niveles de amor, hay uno que personalmente intento practicar lo más posible. Ese amor yo lo conozco como el Amor Universal.

Como dice su nombre, el amor universal, es el amor creador del universo. El amor universal es la única razón que hace que todos los universos existan. Todo existe por amor, por el poder creador inherente que tiene todo amor verdadero.

El amor universal para mi es el amor de la creación, el amor más elevado, el más sutil y espiritual. No es para nada comparado con un amor carnal o sexual, el amor universal es siempre libre!
Si tú quieres amar a algo o alguien con amor universal, tu amor siempre debe ser libre. Tu amor nunca debe coartar la libertad de existencia del ser amado. Pues tu amor, como amor universal debe cuidar, proteger, elevar y ayudar a crecer y desarrollarse en todo ámbito al ser amado.
Recuerdo cuando una vez le dije a alguien:
“. . . Tú naciste libre, yo nací libre, entonces si yo te amo, mi amor solo debe sumar a tu vida, nunca restarte, nunca quitarte tu libertad . . .”

Y son cosas como estas, que muchos aman pero no son libres…aman pero no dejar ser libres al ser amado. Muchos otros también caen en apegos físicos, emociones y energéticos. Eso creo yo que no está del todo bien pues en una relación de amor lo que debe existir es un circulo virtuoso, donde ambos quienes se aman entreguen y reciban recíprocamente. No uno de los dos más que el otro. Por eso, todo tipo de amor que no es libre, tiene características de un amor mucho más denso que el amor universal.

El amor universal también es incondicional. Si tuviera que decir qué amor se acerca más a este, yo diría que es el amor incondicional de una madre a sus hijos. Hay cosas que solo el amor de madre puede sanar y transformar. Ese amor que es tan sincero e incondicional es realmente tan poderoso que es capaz de hacer todo lo necesario para ayudar a sus hijos. Ojala tuviéramos todos un amor así dispuesto a dárselo a quien fuese. Por esta razón, el amor incondicional de madre y el amor universal son muy cercanos, pues comparten ciertas características.

Por otra parte, el amor universal en una pareja puede hacer cosas muy increíbles!
Hay cierta teoría que dice que el amor más elevado y sincero es una llamada especial para espíritus elevados a venir a este mundo.
Esto se refiere a que en toda comunión de pareja, debe existir amor para que el lazo exista como tal. Pero cuando una pareja que se ama verdaderamente, se une sexualmente e intenciona tener un hijo o hija. Esa unión sexual con un amor elevado es capaz de hacer un llamado a planos espirituales más elevados, con espíritus de gran grado de evolución espiritual que pueden oír el deseo de la pareja de tener un hijo, y pueden decidir venir a este mundo físico a ayudar y elevar el mundo. Por eso, realizar el acto sexual con verdadero amor es tan importante y no es algo que debería tomarse tan a la ligera.

Recuerdo hace algún tiempo, en un grupo una persona pregunto si alguien se atrevía a decir que había amado de verdad. Y por alguna razón, yo les compartí mi historia de amor universal con un amigo animal.

Recuerdo que les dije, que yo me atrevía a decir que había amado a alguien, a un gatito. Y que en mi concepción del amor, el amor es libre. Sin apegos y limitaciones para el ser amado. Entonces les conté que yo había pedido al universo un amigo animal. Este amigo animal fue un gatito que llego a los meses después a mi casa. Recuerdo que lo quería tanto, que dije, deseo que mi amigo sea tan libre de actuar que no quiero ponerle un nombre que lo limite, no le pondré un nombre que ya exista y que ya tenga una carga energética. Entonces pensé y pensé… hasta que se me ocurrió ponerle el nombre de “Lazu”.

Lazu, era el nombre de mi amigo gatito. Este nombre no era nada, no significaba nada. Yo le di ese nombre a mi amigo para que el tuviera la completa libertad de darle el significado. Lo hice así para liberarlo de cualquier carga energética. Cosa que mi amigo pudiera ser tal cual como debía y tenía que ser.
Así es como Lazu se convirtió en mi mejor amigo gatuno, me acompañaba en mi soledad. Y me acompaño en un periodo bien especial para mí, donde necesitaba apoyo espiritual.

Recuerdo que muchas veces veía a Lazu sentado en su sillón, y yo iba y le decía que lo amaba mucho, que lo quería. Y que le agradecía que haya venido a estar conmigo. Recuerdo que muchas veces le dije, “Lazu, deseo que en tu próxima vida te vaya excelente. Y que tengas un gran avance para tu espíritu. Te deseo lo mejor para tus futuros viajes amigo”. Muchas veces le dije eso a mi querido amigo.

Lazu nos acompañó a mí y mi madre por un año y medio. Luego de ese tiempo, al parecer mi amigo tuvo una pelea con otro gato por lo que tuvo complicaciones de salud.
Hasta que cierto día, yo llegue a mi casa, y mi madre con lágrimas en los ojos me dice, “Marcelo…Lazu se murió…”. Recuerdo ese día, y esa noticia… Lo primero que pensé fue en todas las cosas que le dije, y en mis buenos deseos para su espíritu y sus futuras vidas…pensé en lo mal que había estado él los días anteriores y me dije a mi mismo, bueno, mi amigo debía partir y seguir su camino espiritual.

Recuerdo que no lloré, y sentí muy poca pena, tan solo sentí que dejaba libre a mi amigo para que continuara su viaje. Pero vaya que amé mucho a ese gatito… Lazu nos ayudó a mi madre y a mí en diferentes cosas. Su paso por nuestro lado fue corto pero intenso, y provoco cambios internos en los dos. Estoy muy agradecido de mi amigo Lazu, y estoy seguro que él está super bien, esté donde esté.

Lazu me recuerda a algo que escribí un día…
“El amor te purificará . . . así pues, te hará sacar todo lo que no debe estar en tu corazón.”

Eso fue lo que nos hizo Lazu a mí y a mi madre. Nos quitó cosas que no debían estar en nuestro corazón, y nos ayudó con su presencia y cariño.

Yo a Lazu lo intente amar con amor universal. Y creo que hasta cierto punto lo logre hacer. Esa es mi práctica del amor, así como también con las personas. Sé que se pueden decir muchas cosas sobre amor, pero nada es como experimentarlo. Por eso los invito amigos a intentar amar con amor universal. Seguro tendrán una gran transformación interna en ustedes mismos y en su entorno. Descubrirán un mundo completamente nuevo, lleno de cosas increíbles que la mayoría de las personas no las vive en sus vidas.
Así como por ejemplo, encontrar personas bellísimas de espíritu, personas que realmente las puedan considerar como sus hermanos espirituales. Esas personas invaluables en nuestras vidas y que todos deberíamos conocer.

Me despido con la siguiente frase, y les invito a ver el vídeo al final del artículo.
“El Amor te purifica, el Amor te sana, el Amor te expande y te libera.
El Amor jamás ha sido prisionero, el Amor siempre ha sido y será libre!”

Un abrazo!
Hasta la próxima!



Compartido por: Tu espada Mental

LA RELATIVIDAD UNIVERSAL


"La mayor deficiencia de la raza humana es nuestra incapacidad para comprender la función exponencial" Albert A. Bartlett.
1/7 LA RELATIVIDAD ES UNA REGLA MULTIDIMENSIONAL.

Debido a su simplicidad esta “regla o herramienta” tiene una inmensa potencia. Su método de funcionamiento no es más que una manera diferente de pensar, o de contemplar siempre dos planos opuestos de la realidad. En esta independencia basa su toda su potencia, realmente nada le afecta. Su escala es la inversa de la unidad: toda creencia, sea la que sea y por lógica que parezca, siempre tendrá su visión opuesta. En consecuencia, esta regla representa la “irracionalidad”…. Y, por absurda que parezca, es la única con capacidad de explicar el Universo en su totalidad.

Para entenderlo desarrollaremos un modelo que tiene como protagonista a nuestras Leyes más universales: “La leyes de la relatividad”. Estas leyes, sin ninguna duda, nos abrieron la “puerta” a una forma diferente de entender el Universo. Una forma que, en sus inicios nos resultó irracional, pero que pudimos verificar con posterioridad. En esta ocasión se trata de contemplar dichas leyes de forma fractal: ver de qué manera las podemos expresar de forma genérica en diferentes dimensiones matemáticas entrelazadas entre ellas. Esto es, la relatividad vista como si fuera un holograma.

La RELATIVIDAD GENERAL (en primer lugar) es una ley que decimos que se entiende en un ámbito tetra-dimensional. En sentido figurativo trata de explicar cómo se “curvan” nuestros tres ejes de realidad (el espacio, el tiempo y el movimiento) al introducir nuevamente el concepto “movimiento”. Dicho movimiento es muy exclusivo, dado que es único, propio, o  inherente al propio Universo, en el sentido de que no lo percibimos (aunque formemos parte de él). A este movimiento “duplicado” lo llamamos “movimiento uniformemente acelerado”. En las últimas décadas también es conocido como “inflación del Universo” y, en su sentido inverso (contracción del universo) lo llamamos “Big-Bang”. Lógicamente este movimiento es totalmente consistente con la fuerza o la geometría de la gravedad.

La relatividad general implica que todos tenemos un origen común que se centra en ese punto inicial que llamamos “Punto de la Creación” o “Big-Bang”. En consecuencia, esta ley es una ley situada en una dimensión transversal a nuestra realidad, ya que establece el movimiento del Universo no a través del espacio, sino a través del tiempo.

En dicha teoría tan sólo queda una cuestión por determinar…. ¿Se extenderá el universo de forma infinita o… también habrá un final, una especie de “Big-Crash”? En otros términos… ¿Se acabará en algún momento el Universo o, por el contrario, éste es eterno? ¿Está el Universo acotado en su propio espacio-tiempo?....

La RELATIVIDAD RESTRINGIDA o ESPECIAL (por otro lado) transcurre en un reino tridimensional que nos es (relativamente) más fácil de apreciar. Esta ley nos dice qué pasa con el espacio-tiempo a medida que aumenta o disminuye nuestra velocidad respecto a un punto de referencia. Si no tuviéramos esta referencia jamás podríamos comprobar si estamos parados o en movimiento: es el conocido “Principio de Galileo”. Según ella no importa el momento temporal o el instante de tiempo en que hagamos este experimento…. siempre obtendremos el mismo resultado: la diferencia máxima de velocidad entre dos cuerpos que se están moviendo siempre será la velocidad de la luz.

La velocidad de la luz se convierte en un límite fundamental, de la misma forma en que puede serlo el “Big´-Bang”, o… también, como posibilidad el “Big-Crash”.

Es importante observar esto: nosotros tan sólo percibimos un Universo tridimensional. Podemos especular o teorizar acerca de descripciones del Universo que transcurren en dimensiones superiores, pero éstas siempre quedan fuera de nuestra experiencia habitual. Esto equivale a decir que cada “mente” o cada partícula del Universo tienen su propia escala de espacio-tiempo. Aunque, también sería cierto, que todos nosotros estaríamos incluidos en una misma escala, o una misma franja espacio-temporal.

Lo mismo ocurre cuando tratamos de entender el Universo desde dimensiones inferiores. Una visión bidimensional sería tratar de representar en un plano el comportamiento del Universo; Sería como plasmar nuestras teorías de forma simbólica (por ejemplo, dibujando una función de onda).  De hecho, esto es lo que hacemos cuando trazamos una “cruz” en un plano (simbólicamente unos ejes de coordenadas) y representamos nuestras ideas.

Esta especie de transición genérica entre la 4ª y la 2ª dimensión es lo conocemos como “Matemáticas” o… de forma metafórica, como “física teórica”.

¿Existe, por tanto, alguna versión de la relatividad que siempre se cumpla en un plano geométrico o incluso numérico y que sea universal?

En una visión bidimensional, cuando descendemos al plano geométrico, los límites que encontramos en algunos desarrollos aritméticos (que denominamos “sucesiones infinitas”) nos revelan que existen “contornos matemáticos” que no podemos “traspasar”. Son límites matemáticos que no podemos abordar… Y es que… parece absurdo (o irracional) considerar que algo sea infinito y que, a su vez, esté acotado.

Pero… aún podemos descender más en el plano dimensional, hasta encontrar otras definiciones más simplificadas y genéricas de la relatividad. Cuando descendemos al plano unidimensional (el plano de las líneas, curvas o rectas) nos encontramos con los “números irracionales”. Estos números expresan genéricamente la relatividad, pues se basan en relaciones eternas o infinitas entre dos conceptos opuestos siempre entre ellos. Figurativamente el movimiento vendría expresado como una sucesión de sus infinitos elementos.

Por ejemplo, nuestro valor irracional más universal “π” es una relación entre dos elementos opuestos: el arco y el diámetro de una circunferencia y es, también, una relación que nunca se acaba. De acuerdo con Poincaré la “Esfera tridimensional” es la representación perfecta del Universo, dado que es un concepto que siempre podemos sintetizar desde su forma tetra-dimensional (la 4ª dimensión matemática) hasta un punto inicial. Dicho punto inicial sería la “no-dimensión” matemática y… simbólicamente sería una unidad.

Cuando la relatividad es absolutamente genérica, en el sentido de sólo contemplar la relación de dos elementos opuestos entre ellos, también la llamamos “Probabilidad” o, en sentido figurado… “azar”.

La probabilidad es la esencia del mundo cuántico y, en un lenguaje más técnico la llamamos “principio de indeterminación universal”. Si pudiéramos, por tanto, extender esta cualidad a nivel universal daríamos sentido a una especie de Relatividad Universal”: un principio que establecería que el Universo se curva a sí mismo o que, partiendo de un punto inicial, después de un ciclo infinito, vuelve de nuevo al principio. Un universo consistente con la velocidad de la luz como una especie de diferencia imaginaria entre cada dos escalas.

La relatividad universal, o relatividad inter´-dimensional establece que el azar es la regla en que se basa el Universo y que, en consecuencia, el azar es una regla de comportamiento. Si podemos expresar (de forma genérica) esta regla en el plano geométrico automáticamente la podríamos extender a dimensiones superiores y…. literalmente, a todo nuestro Universo.


2/7 LA UNIDAD ES UN PATRON DE COMPORTAMIENTO.


Normalmente decimos que la unidad es un valor no-dimensional, diciendo con ello que no le atribuimos existencia. Aquí vamos a ver que eso no es cierto, porque una unidad puede ser un patrón inteligente de comportamiento. Una unidad puede guardar todo un universo dentro. Ciertamente un Universo de la nada (o… basado en los conceptos) pero, al fin y al cabo, un universo…. ¡El nuestro!
La regla siempre será ésta:
“Si partimos de una unidad inicial y ésta se mueve creciendo siempre de forma exponencial, su límite fundamental convergerá nuevamente a una unidad. Esto sucederá siempre que dicha regla de crecimiento se base en los cuadrados de sus elementos. Y a ésta regla podemos llamarla relatividad universal”
Es una regla muy básica… tanto que, para entenderla no necesitamos conceptos sofisticados, tan sólo abrir (metafóricamente) la mente a la existencia de una regla irracional porque, precisamente en este concepto, se basan todas las leyes de la relatividad.

La Ley de la relatividad especial (la que relaciona la energía y la masa) nos dice, de forma sintetizada que, en una partícula fundamental puede existir una inmensa energía o fuerza. Dicha energía es el resultado de elevar al cuadrado la velocidad de la luz.

La Ley de la relatividad general (la que nos dice que el Universo es curvado) nos dice que podemos condensar todo nuestro Universo infinito en un único punto inicial.

Estas dos concepciones de la teoría de la relatividad no son más que dos formas diferentes de entender un mismo concepto. Cuando nos referimos en términos de fuerzas a esta relación universal partimos de una perspectiva estática (o matemática) y, por lo tanto, la podemos representar de forma geométrica. En cambio cuando razonamos sobre el Big-Bang observamos una tendencia, algo que sólo podemos conceptualizar. El principio subyacente (no obstante) es el mismo… De forma general, no es más que condensar un infinito en una unidad.

Aquí vamos a dar un paso más, vamos a condensar o sintetizar todo ese infinito en nuestra forma básica de pensar: “Doble o nada”, la regla que conecta tu mente con el Universo.

La pregunta fundamental es ésta… ¿Cómo hace esto el Universo? ¿Cómo conecta elementos tan distintos? La respuesta más simple sólo puede ser ésta: dichos elementos en el fondo son el mismo.

Esto representa que el Universo se puede representar como si fuera un fractal; lo que implica, en consecuencia, que el Universo se basa exclusivamente en reglas geométricas. En la circunferencia más grande, así como en la circunferencia más pequeña que podamos imaginar siempre estará presente el mismo valor. Esta sería la idea fundamental…. El Universo visto como un holograma.

Se trata, en definitiva, de comprobar una regla fundamental… ¿Es la respuesta más sencilla la correcta?... ¿Es el Universo una simulación de sí mismo?
Bien… Sigamos las evidencias.


3/7 LA LEY DE LA RELATIVIDAD ESPECIAL ES LA LEY DE LA OFERTA Y LA DEMANDA.


Lo primero es entender que la relatividad especial es una ley auténticamente Universal, dado que se trata de una LEY FUNDAMENTAL, una ley incluso de más profundidad que una ley matemática: es la famosa “Ley de la oferta y la demanda”.

Esto implica que siempre se dará o, en otras palabras, que la relatividad universal es el único principio y final;  Que no existe ninguna regla más…

Una ley fundamental es algo intuitivamente verdadero y que jamás hemos podido contradecir, ni en la teoría (o de forma lógica) ni en la práctica. El principio conocido como la “Navaja de Occam” es el ejemplo perfecto: “El diseño más eficiente es el más simple posible

En un plano más físico (o biológico) haríamos referencia a su principio más básico, “Todo fluye, nada permanece” o a su principio más conocido: “Todo tiende al equilibrio”. Incluso en un ámbito más social podemos encontrar múltiples ejemplos de cómo toda una filosofía de vida se puede condensar en un simple slogan que la defina…. El Ying-Yang seria un ejemplo: todo lo opuesto en el fondo está equilibrado o… “Toda causa tiene su efecto

La Ley de la Relatividad Especial no es una ley matemática en sentido estricto, dado que incumple su principio fundamental, que es ver la realidad de forma estática. Esta ley (y ésta fue su principal novedad) incorpora de forma necesaria el movimiento; De hecho, además de ser ésta la contradicción lógica (al incumplir la regla matemática) de forma paradójica ésta sería su principal cualidad.

Y es que… aunque la ley de la relatividad especial no tenga sentido matemático es tremendamente racional cuando la contemplamos desde una perspectiva geométrica. De hecho, toda la formulación de la Ley de la Relatividad Especial se fundamenta en el Teorema de Pitágoras, visto de forma genérica.

Quizás ésta ley no siga la regla matemática en sentido estricto, pero sigue una de estas reglas fundamentales o intemporales que acabamos de citar: básicamente la regla que establece (de forma genérica) que todo tiene su opuesto y que en eso consiste el equilibrio: en extender esta regla hasta el infinito.

La ley de la relatividad especial, como sabemos, nos da una relación universal entre el espacio, el tiempo y el movimiento (una triangulación de 3 elementos). Esta relación se da en un marco de referencia basado sólo en dos de ellos (el espacio-tiempo), que serían los dos ejes típicos de coordenadas (la cruz espacio-tiempo).

Como consecuencia de esta aparente contradicción la respuesta es ésta: indeterminada. Esta ley nos da, por tanto, un patrón de comportamiento del movimiento.

En esencia sería el siguiente: a cada paso que damos nos encontramos siempre con dos respuestas opuestas entre ellas: una respuesta espacial y una respuesta temporal. Ambas se extienden en dimensiones diferentes a medida que incrementamos la velocidad. Dado que todo está relacionado en este “sistema triangular” no existe una realidad objetiva o determinada. Todo depende… ¡Siempre!

La Ley de la relatividad especial refleja la oferta y la demanda porque, si en lugar de utilizar la velocidad y el espacio-tiempo utilizáramos (por ejemplo) la demanda relativa de pimientos rojos y pimientos verdes respecto a la evolución de sus precios obtendríamos los mismos resultados. El principio simple sería éste: si sólo hay un pimiento para satisfacer toda la demanda su precio será infinito. Si hay infinitos de ellos su valor será prácticamente nada, un valor simbólico.

Y éste sería el principio relativo: los precios de las dos clases de pimientos están relacionados entre ellos. Si existe poca oferta de los pimientos verdes, su precio aumentara respecto a los pimientos rojos y, lo mismo pasará a la inversa. Diríamos, por tanto, que todas las combinaciones de precios que pueden darse entre ellos pueden expresarse de forma acotada, en el sentido de que, entre ellos, forman un sistema auto-contenido.

Esta idea de la relatividad especial como una ley genérica y universal puede entenderse de muchas maneras. En este ejemplo la entendemos como una relación entre los precios que, en el fondo, equilibra la oferta y la demanda. El equilibrio sería, pues, el límite de la ley de la relatividad especial, de la misma manera que en la ley de la relatividad general es la unidad.

En sentido metafórico podríamos decir, por tanto, que la Luz (o su velocidad) equilibra todo en el Universo, incluso en sus extremos.


4/7 LAS LEYES DE LA RELATIVIDAD GENERAL REFLEJAN CICLOS…. NO UN PRINCIPIO.


Cómo hemos visto, la ley de la relatividad especial refleja una indeterminación, o un principio y final,  que llamamos “Equilibrio” o… en un plano más físico, “Principio de Conservación de la Energía”. El espacio y el tiempo (en este contexto) no serían más que las diferentes escalas en que dividimos los ejes de coordenadas. Es decir, en la teoría de la relatividad especial el tiempo discrecional es visto cómo una unidad de distancia que podemos fraccionar tanto como deseemos.

Sin embargo las leyes de la relatividad general exigen otro eje suplementario: sería como trabajar (no en un plano geométrico) sino en un plano tridimensional. Dado que no podemos hacer esto físicamente tan sólo podemos hacerlo de forma conceptual. Lo que vamos a ver, por tanto, es que el equilibrio cuando ascendemos una dimensión se basa en los “ciclos”: no es que el Universo se curve, sino que el Universo ES CURVADO.

Las leyes de la relatividad general, que tienen lugar en una dimensión superior, nos dicen que… duplicando el movimiento, llega un momento en que la indeterminación se condensa en un punto inicial. Es decir, que dicho patrón en el fondo sigue una regla específica y muy determinada. 

Esta sería la regla vista desde una dimensión superior:
“Todo lo infinitamente opuesto tiene (en el fondo) un patrón de comportamiento. Un patrón que hace que, partiendo de una unidad, después de recorrer un infinito, regresemos de nuevo al principio. Este patrón definiría el “eterno movimiento” de un sistema consigo mismo”
Dado que es difícil expresar este concepto de forma genérica vamos a utilizar nuevamente conceptos que nos son mucho más familiares: los productos y el dinero.

El “Dinero” tiene un comportamiento simbólico y además es un elemento que (a diferencia de un pimiento) podemos fraccionarlo indefinidamente de una forma más sencilla. Es un ejemplo perfecto para mostrar como unificar el mundo imaginario con el mundo casi, casi real. No hay que olvidar que las leyes de la relatividad son una especie de escenario mitad ciencia-ficción, mitad realidad. ¿Quién sabe lo que significa que el tiempo se haga eterno, en realidad?

En esencia, el dinero es una regla de equilibrio. Sin embargo cuando añadimos un tipo de interés el dinero “cobra” vida, dado que establece por sí mismo una distinción entre el pasado y el futuro….o (genéricamente) una distinción entre diferentes estados. Introduce, por tanto, el tiempo, como agente adicional.  En realidad, no tiene ningún sentido pensar que todo lo que podemos “valorar o cuantificar” incrementa por si mismo su valor tan sólo por pasar el tiempo. No hay nada en el Universo que tenga un sentido definido, excepto claro el que nosotros mismos le otorguemos.

Cuando introducimos un tipo de interés rompemos el equilibrio. Ahora los productos dejarán de tener valor por sí mismos (en función de su escasez o abundancia relativa) para pasar a tenerlo también en función de la valoración que hacemos del tiempo. Pero… ¿Qué sentido tiene otorgar un valor material al tiempo? Lo cierto es que poco o ninguno. De hecho es el mismo sentido que tiene para nosotros que el Universo se esté expandiendo. No solemos pensar que esto nos afecte de alguna manera.

Al movimiento (acelerado) del tipo de interés lo llamamos “interés compuesto” y se trata de un crecimiento exponencial. El tipo de interés simple no sería más que una comisión cuando el dinero cambia de manos durante un periodo determinado de tiempo.

Pero… cuando aplicamos el interés compuesto lo único que conseguimos es distorsionar el proceso de equilibrio. Algo absurdo en realidad, porque todo se acabará equilibrando igual. 

El dinero fracciona y valora arbitrariamente intervalos de tiempo pero… en el Universo ya se da este fraccionamiento; De hecho, es infinito. Para el Universo esto no tiene ningún sentido. ¿Para qué poner un tipo de interés si, sea el que sea, es cuestión de tiempo que el dinero crezca de forma exponencial hasta el mismo infinito? Si sólo es una cuestión de tiempo es irracional hacer esto, porque el tiempo ya es eterno en el Universo.

Cuando damos vida al dinero forma un infinito en sí mismo; Es decir, sigue un ciclo. Parte de un principio en el que no vale nada, pues tan sólo marca una regla de equilibrio, crea un infinito imaginario, y… cuando el dinero crece exponencialmente hasta el infinito, su valor vuelve al principio. El “Big-Bang” sería el punto inicial, el “Big-Crash”  la consecuencia final de su cara opuesta: “la crisis de la deuda

Esta rueda sin sentido es lo que llamamos “capitalismo”. Su lema es que tenemos que estimular la economía pero, desafortunadamente su expresión geométrica sólo puede ser ésta: la forma de una burbuja monetaria, algo parecido a un “holograma” o un patrón que se repite de forma periódica.

De forma matemática (como si de una doble sucesión irracional se tratara) el dinero, cuando aplicamos un tipo de interés consistente en doblar indefinidamente la cantidad y considerar que transcurren infinitos periodos de tiempo, tiende mágicamente y de forma natural al valor áureo –e- que es precisamente el valor que expresa el movimiento natural… (de forma genérica) en el Universo.

Por eso el valor “e” es el representante natural de la función exponencial, el único valor cuya función coincide son su función inversa: ese concepto tan extraño que llamamos “logaritmo neperiano o natural” y que expresa la tendencia general. Su punto de encuentro o de equilibrio (entre ambas funciones) es siempre la unidad.

Este patrón “doble o nada” o “patrón de los inversos” o… simplemente la “unidad de los opuestos” es una ley universal que está incluso por encima de nuestro razonamiento. Es un principio universal en el que…  incluso la “Ley de la gravedad” basa sus principios, solo que… en un ámbito relativamente más físico.

Tan sólo es cuestión de tiempo que, adoptando un tipo de interés, sin importar que sea grande o pequeño, su función exponencial de crecimiento acabe adoptando la forma del crecimiento natural: la forma en que se expresa el Universo. En este sentido, bien podríamos decir que el “tipo de interés” es el precio que pagamos por una “patente” de comportamiento que, de hecho, ya existe en el Universo. Es el precio que pagamos por nuestro desconocimiento, la “vida” que cobra el tipo de interés nos supedita a su propia escala de espacio-tiempo. 


5/7 LA RELATIVIDAD VISTA DE FORMA MATEMATICA.


No podemos contestar a la cuestión ¿Por qué existe este patrón? Ya que sería algo equivalente a preguntar ¿Por qué existe algo en lugar de nada? Lo único que podemos decir es que cuadra perfectamente con nuestra visión lógica del mundo. La relatividad en su versión más simplificada la llamaríamos probabilidad y… en un ámbito más matemático número irracional (una relación que nunca se acaba), algo que siempre ha existido y que siempre existirá.

¿Por qué se atraen los cuerpos? No lo sabemos, todo lo más que podemos de decir de “esto” es que sigue una regla de funcionamiento.

La Ley de la Gravedad establece que cuando dos cuerpos están infinitamente juntos  (que… básicamente es lo mismo que decir que tienden a la unidad) se hace infinita la fuerza que “existe” dentro de ellos. Cuando los dos cuerpos se separan, de forma exponencial (o siguiendo la misma regla basada en los cuadrados) decrece la intensidad de la fuerza entre ellos;  Esto sucede hasta que la misma se vuelve infinitamente pequeña o… en otros términos, tiende a esa unidad imaginaria que llamamos “nada”. Este es el mismo comportamiento que encontramos, incluso, a nivel planetario.

La gravedad no sólo expresa la forma de condensar un infinito en una unidad, sino que además nos da también un patrón de comportamiento, un patrón que cierra un “ciclo”, pues nos dice que todo está entrelazado, que continúa “conectado” aún cuando exista una infinita distancia de por medio. Es lo que conocemos como “computación instantánea” o “entrelazamiento” del Universo. También se trata de una regla irracional: la que establece que el Todo está incluido en la parte (y viceversa).

Podemos decir que esta visión de la relatividad (o, incluso, de la gravedad) rige en una cuarta dimensión imaginaria e irracional, una dimensión donde no cabe nada físico, tan sólo ideas y pensamientos, concepto y simbolismo. En consecuencia y, dado que la gravedad puede ser expresada de forma geométrica (formando un “paralelogramo”), nada impide poder ver las leyes de la relatividad en ese mismo plano.

La UNICA regla consistente, genérica y global capaz de condensar esta distorsión espacio-temporal o… en términos matemáticos, de combinar una geometría recta con una geometría curvada, es la identidad más famosa del mundo entero: La “Identidad de Euler”.

La Identidad de Euler sería como una especie de regla genérica inter-dimensional, una regla que establece cómo se combinan las diferentes dimensiones entre ellas y que además exige la presencia del “movimiento natural.



Esta  identidad es completamente irracional: establece la igualdad entre lo positivo y lo negativo, entre la existencia y la no existencia (i), entre una estructura geométrica y un movimiento. Pero… llega a la misma conclusión a la que llegamos todo el tiempo: el punto de equilibrio vuelve a ser la unidad. La Identidad de Euler sería una identidad situada en la 4ª dimensión matemática. Y, en consecuencia tiene varias expresiones geométricas. Son estas:
La forma genérica de un “Cuanto de Planck” o un fotón de Luz.

¿Existe en el Universo algún otro concepto capaz de reflejar siempre la idea inherente a la relatividad universal?

Existe, efectivamente.

Se trata de una regla ya citada, nuestra regla matemática más eterna y universal: el “Teorema de Pitágoras”. De hecho es la única regla que tiene la capacidad de unificar (por sí sola) dos geometrías opuestas entre ellas: la geometría plana (en que se basan las leyes de la gravedad) con la geometría esférica (en que se basan las leyes de la relatividad). Sin lugar a dudas, ésta demostración, llevada a cabo por Bernard Riemann es una de las más relevantes de toda la historia matemática.

El Teorema de Pitágoras es la regla de equilibrio entre dos planos diferentes o dimensiones. 

Habitualmente pensamos en dicho Teorema cómo una forma de combinar la primera con la segunda dimensión matemática. Me estoy refiriendo, lógicamente, a la equivalencia geométrica entre las medidas de un triángulo rectángulo y sus dimensiones espaciales cuando elevamos sus “lados o catetos” al cuadrado. Aunque… de hecho, nada impide que lo podamos utilizar para conectar infinitas dimensiones matemáticas. Tan sólo se trata de encontrar el valor correcto que cumpla siempre la norma y que, además, sea capaz de expresarse en dos planos diferentes de la realidad.

Pero… ¿Qué es el Teorema de Pitágoras en realidad?... De hecho no es nada, un simple concepto.  

Es una regla que conecta simplemente dos conceptos opuestos entre ellos, una regla genérica y universal. Sería como la Identidad de Euler pero de forma sintetizada y racional, observando solamente la estática matemática. En consecuencia, la identidad de Euler sería algo equivalente a contemplar el Teorema de Pitágoras en movimiento: la forma de integrar un triángulo con una circunferencia. Esta forma es la de una famosa figura geométrica conocida como “El Ojo de la Providencia”, nuevamente la forma de un holograma.

Esta idea de la eterna dualidad y las “convergencias imposibles” la podemos observar incluso de forma lineal. La regla nos dice nuevamente que los conceptos convergen en algún imaginario momento, si la única condición es que sean siempre opuestos.

Esta forma geométrica o lineal la podemos denominar “Sucesión de Basilea” y es uno de los resultados matemáticos más increíbles de la historia.


Esta sucesión establece simplemente que la suma de infinitos cuadrados tiende a la forma de una circunferencia en el plano complejo. ¿Qué es el plano complejo? Simplemente el plano real y su plano opuesto, el plano irracional…. Algo así como un “reflejo

La Sucesión de Basilea sería efectivamente una sucesión irracional, cuyo límite natural sería un doblecodo egipcio” (π/6). ¿Casualidad?

Podemos establecer, por tanto, que dicha unidad de medida (que fue la que se utilizó para erigir las pirámides de Egipto) es la única escala en el Universo capaz de poder ser expresada tanto en el plano real, como en el plano irracional. Ciertamente una medida genérica y… Universal, un reflejo (como las pirámides de Egipto) de la geometría del Universo.

Dicha sucesión es capaz de cuadrar la circunferencia de forma genérica, requiriendo para ello únicamente la presencia de infinitos términos o, en otras palabras, exigiendo un tipo especial de movimiento.

Este movimiento siempre es el mismo: el movimiento exponencial…. Realmente nos está diciendo que el tiempo (matemático) se puede cuantificar, siempre y cuando se fraccione de forma infinita. Esta sería la idea inherente a un “Cuanto de Planck” (la unidad mínima en que nosotros cuantificamos el Universo) pero vista de forma dual: a cada instante de tiempo lo que denominamos “cuanto o evento” se desdobla en dos planos diferentes de la realidad.

El Teorema de Pitágoras es intemporal, es capaz de proporcionar un patrón determinado de comportamiento, pero convive pues con otra regla universal: la presencia de infinitos elementos. Esto es evidentemente cierto, dado que siempre podemos expresar de forma geométrica la forma de una circunferencia como una sucesión de infinitos triángulos, que se vuelven infinitamente pequeños. El factor de dicha sucesión sería, precisamente, la raíz cuadrada de 2.

Acabaremos este descenso en el mundo estrictamente numérico. Un número irracional sería la forma más sintetizada de observar el principio de la relatividad universal. Sólo es posible cumplir la regla en todo momento si disponemos de infinito tiempo. Un número irracional implica una referencia cíclica (o una imposibilidad lógica) precisamente porque se compone de infinitos números enteros, en una especie de cadena que nunca se acaba.


6/7 LA RELATIVIDAD UNIVERSAL IMPLICA UN UNIVERSO CURVADO Y RECTO.


Como acabamos de ver la teoría de la relatividad NO es exclusivamente una ley física, dado que es genérica en su totalidad.

Lo mismo pasa con la Ley de la Gravedad, dado que nunca se han podido detectar físicamente las “ondas gravitacionales”. De acuerdo con este modelo sería imposible hacerlo, ya que dichas ondas pasan precisamente por el “centro” de nuestra mente. De hecho, es la única “fuerza” que podemos apreciar estando despiertos… o durmiendo.

Ahora bien, la relatividad (en su versión especial) introduce una restricción arbitraria, una restricción que entendemos como racional, pero que nunca ha podido ser demostrada.  Dicha teoría establece que un suceso pasado no puede ocurrir en el futuro. Debido a esto la teoría de la relatividad especial tiende a una singularidad, que entendemos como absoluta o determinada: la velocidad de la Luz.

Esta mentalidad no desaparece en su versión extendida, la relatividad general. De hecho es una consecuencia de nuestra particular forma material de observar la realidad, a su vez derivada de nuestra obsesión por cuantificar el tiempo. Debido a ello pensamos que el Universo tuvo un principio y (posiblemente) un final, pero no damos sentido a un Universo cíclico en sí mismo, un universo que ni empieza ni acaba.

La relatividad universal (o absolutamente genérica) establece que nada puede ser determinado en el Universo y que lo que llamamos “masa” no tiene una existencia definida, sino una existencia compleja, una existencia que se mueve en dos planos diferentes de la realidad. El Big-Bang no es un principio inicial, sino que simplemente es un “cambio de estado”, entendiendo este concepto como un movimiento propio de todo universo.

Si no estableciéramos esta distinción no romperíamos la dualidad y, en consecuencia, no existiría tal singularidad: el Universo nunca se acabaría, sería circular.  Si no establecemos ninguna restricción arbitraria podemos conciliar las dos leyes de la relatividad, la especial y la general… en algo que podríamos denominar relatividad universal. Y, para ello, tan sólo tenemos que considerar que una unidad tiene el mismo comportamiento que todo un Universo.

La unidad no es un objeto no-dimensional (como nos enseñan en el colegio) sino que en realidad encierra “dentro” un patrón de comportamiento, un patrón que se extiende hacia los dos confines del Universo, lo más grande y lo más pequeño: uno y su opuesto.

Esta tendencia a observar la realidad de forma estática (entendiendo con esto, que no contemplamos el tránsito (o el movimiento) del espacio-tiempo, entre dos planos diferentes de la realidad) se refleja en nuestras creencias. La idea de que el Universo se puede “cuantificar” en su totalidad no es más que una extensión de nuestras ideas matemáticas. Es como una exigencia o una necesidad a buscar siempre una respuesta determinada… Pero, el Universo es una “divinidad”, el infinito no es algo que se pueda acotar, a menos… ¡Claro! que el Universo sea un ciclo en sí mismo: encendido/apagado o ambos al mismo tiempo.

Dividir la realidad según una medida de distancia, en función de una fuerza, o hacer esto con todo el Universo no deja de ser una distinción arbitraria. Un Universo eterno no tiene principio ni final, transmite su energía o su información y vuelve a empezar.

Simbólicamente el Universo cuadra circunferencias, que es lo mismo que decir que unifica conceptos aparentemente opuestos. Esto es equivalente a decir que el Universo utiliza siempre una doble escala.

7/7 LA RELATIVIDAD UNIVERSAL IMPLICA QUE NUESTRA MENTE ES EL CENTRO DEL UNIVERSO.

No debemos subestimar la importancia de la regla o de la “herramienta”. Si tan sólo medimos el mundo utilizando una escala recta, es difícil advertir que todo empieza y acaba en sí mismo, que todo es y no es al mismo tiempo, que el pasado y el futuro son el mismo concepto, o que nuestras mentes siguen las mismas reglas de comportamiento que todo el Universo.  

Nuestra forma de pensar es propensa a aceptar la jerarquía, o la forma piramidal,  además de todo concepto que se basa en los opuestos, pero no solemos contemplar la idea de que todo está conectado en realidad. De hecho esta mentalidad se extiende desde el inicio de nuestra civilización.

El faraón siempre fue el único “autorizado” a contemplar esto, como demuestran las dos escalas (o atributos) que tiene en sus manos. El faraón se consideraba a sí mismo como un cartógrafo del espacio-tiempo.  Y es que nos han enseñado a pensar de forma local, pero nos han cortado las alas para volar…. Esta analogía es evidente en el simbolismo del “águila” y la “serpiente”.

Tan sólo existe UN concepto en el Universo que cumpla con todos los requerimientos que acabamos de citar y que, además, sea capaz de entrelazarse consigo mismo en todas las dimensiones matemáticas e, incluso, entre dos planos diferentes de la realidad. Se trata de la divina proporción, la única regla que necesitamos para conectar nuestra mente con el Universo, que es exactamente el mensaje que reflejan las pirámides de Egipto.
Toda la cultura egipcia hace referencia a lo mismo, a la dualidad universal y a su capacidad de conectar diferentes dimensiones. Por eso no es extraño que establecieran “El símbolo de la balanza” (o del equilibrio) como la regla que conecta el mundo de los dioses con el mundo terrenal.

La parte más importante de esta herramienta es su capacidad para cambiar tu mentalidad… y, de paso, demostrar que las ideas también crecen de forma exponencial, aunque éstas se muevan… en un plano inmaterial.

Si podemos demostrar que las leyes que rigen el Universo son las mismas, tanto en un plano físico como en un plano inmaterial, significa realmente que tenemos dentro un inmenso potencial para modificar la probabilidad y, en consecuencia, poder variar el rumbo de los acontecimientos.

La Civilización egipcia representaba (con su peculiar simbolismo) su conocimiento de las Leyes que rigen el Universo.

Artículo compartido por su autor: Ricard Jiménez


Human, La Película


¿Qué es lo que nos hace humanos? ¿Qué amamos, qué luchamos, qué reímos, qué lloramos? ¿Es nuestra curiosidad? ¿La búsqueda de descubrimientos? Dirigido por estas preguntas, el cineasta y artista Yann Arthus-Bertrand pasó tres años recogiendo historias de la vida real de 2000 hombres y mujeres de 60 países. Trabajando con un equipo dedicado de traductores, periodistas y cámaras, Yann captura temas muy personales y profundos que nos unen a todos: la lucha contra la pobreza, la guerra y la homofobia y el futuro de nuestro planeta. Todo ello mezclado con momentos de amor y felicidad. 

"Yo soy un hombre entre los 7 mil millones, de tantos. Durante 40 años, fotografío nuestro planeta y la diversidad humana y siento que la humanidad no avanza. Todavía no podemos vivir juntos. ¿Por qué? No está en las estadísticas, en los análisis busqué la respuesta, pero en el hombre." Yann Arthus-Bertrand

Humano es un díptico de historias e imágenes de nuestro mundo para crear una inmersión en las profundidades del ser humano. A través de los testimonios llenos de amor, de felicidad, pero también de odio y violencia, HUMANO nos confronta con el Otro y nos remite a nuestras propias vidas. Desde la más pequeña historia de la vida cotidiana, a las historias de vida más sorprendentes, estos encuentros conmovedores y una sinceridad poco común, destacan lo que somos, nuestra parte más oscura, pero también lo que tenemos más hermoso y más universal. La Tierra, nuestra Tierra, se sublima a través de imágenes aéreas inéditas acompañadas por la música como una ópera, que reflejan la belleza del mundo y nos ofrecen momentos de la respiración y la introspección. HUMAN es un trabajo comprometido que nos permite abrazar la condición humana y para reflexionar sobre el sentido de nuestra existencia.









Visto en: alcyonemasacritica.blogspot.com


Contradicciones de la Ciencia



1) Equiparar avance científico con avance físico.

Los avances científicos más significativos no son aquellos que se basan en el descubrimiento de propiedades físicas objetivas, cuyas aplicaciones nos resultan más o menos prácticas. Lo verdaderamente importante en el avance científico es la creación de modelos teóricos que nos ayudan a entender los fenómenos físicos.

El avance científico más importante de las últimas décadas ha sido el desarrollo metodológico de las teorías de cuerdas y la inmensa coherencia que presentan para describir el Universo. Dichas teorías no se basan en la experimentación física sino en el razonamiento. 

2) Entender la mecánica cuántica desde un punto de vista materialista.

Hablar de “física cuántica” es un eufemismo en sí mismo. El mundo cuántico tan sólo puede describirse en términos matemáticos o probabilísticos; En dicho “mundo” no podemos aplicar ni uno solo de nuestros conceptos físicos. El entrelazamiento cuántico instantáneo ni siquiera puede describirse de forma matemática y, por supuesto, es independiente de cualquier escala física de distancia. 

3) Pensar que las Leyes de la Relatividad son leyes físicas.

Las leyes de relatividad son leyes genéricas en su totalidad. Podría decirse que son cómo las leyes de la “Oferta y la Demanda” en que se basa la economía, pero aplicadas al espacio y al tiempo. 

Las leyes de la relatividad especial nos indican cómo fluctúan el espacio y el tiempo cuando añadimos la variable “movimiento”; Y las leyes de la relatividad general nos explican como fluctúa el espacio-tiempo-movimiento cuando añadimos nuevamente la variable “movimiento”; Es decir, introducimos el “movimiento acelerado”.

Dichas leyes no son más que un marco conceptual de razonamiento en el que sólo necesitamos variables genéricas, vectores de movimiento y un marco de referencia. Nada físico en realidad. Por este motivo decimos que de ellas se deriva el “Big-Bang”, ciertamente un concepto metafísico.

4) Afirmar que la ley de la gravedad es exclusivamente una ley física.

Nadie duda que experimentemos físicamente los efectos de la gravedad, aunque también es cierto que los podemos experimentar aún sin estar despiertos. Pero… afirmar que la gravedad es una “fuerza” y que sus “efectos” se circunscriben al mundo físico jamás se ha podido demostrar. De la misma manera que para certificar la existencia de un crimen necesitamos ver el “cuerpo”, jamás se ha podido verificar la existencia de las conocidas como “Ondas Gravitacionales”.

5) Teorizar y teoría son términos completamente diferentes.

Podemos teorizar acerca de la existencia de una civilización perdida en el tiempo o sobre la existencia de una partícula fundamental, pero una teoría (en el sentido científico del término) implica algo mucho más sustancial: una teoría física implica necesariamente un patrón de funcionamiento. 

Hoy día decimos, con una cierta alegría, que se ha confirmado la teoría del “Bosón de Higgs”….pero no podemos entender esto como una teoría en sentido literal. En primer lugar y, aunque sea de forma anecdótica, lo único que se ha demostrado es una alta probabilidad acerca de su existencia.

En segundo lugar y, esto es lo verdaderamente relevante, cualquier teoría científica implica un hilo conductor, algo que explique la conexión entre diferentes eventos. Hablar del Bosón de Higgs como si fuera, por sí mismo, una partícula y un mecanismo de interacción es, en sí mismo, una contradicción, una confusión en los términos.

6) La creencia fundada en la experimentación.

Si algo distingue al método científico es que básicamente se trata de un método empírico. Sin embargo, la más universal de todas nuestras leyes físicas (la ley de la relatividad) no se basó en la experimentación. De hecho, ni siquiera tuvo en cuenta el criterio matemático que, por definición, es estático. 

A nadie en su sano juicio se le hubiera ocurrido sincronizar dos relojes atómicos y subirse a un avión supersónico para ver si, por casualidad, existía una distorsión relativa entre el espacio y el tiempo. 

Si algo demostró Einstein es que la experimentación está siempre supeditada al razonamiento previo. Einstein no siguió nunca el método científico, aún cuando sea reverenciado por todos los físicos.

7) Pensar que el método científico constituye un cuerpo completo de conocimiento.

Habitualmente pensamos en la coherencia del método científico, dado que establece que: para validar una teoría debemos contrastar empíricamente las evidencias y, de forma complementaria, sintetizar una formulación válida basada en la lógica matemática. 

Pero… analizando con detenimiento dicho método comprobamos rápidamente que, en realidad, tan sólo nos basamos en el criterio matemático. Y es que… podemos hacer muchos o muchísimos experimentos, pero si no podemos condensar su patrón de funcionamiento en una formulación jamás tendremos una teoría, sino una conjetura. 

Prueba de ello es la existencia de las conjeturas matemáticas, las cuales (en su totalidad) han resultado ser ciertas en miles o millones de experimentos (o iteraciones matemáticas por ordenador) pero, de acuerdo con este criterio, no se aceptan como teorías.

Cuando sólo consideramos un criterio de veracidad, no seguimos (de hecho) un criterio científico, lo que hacemos es “un acto de fe”; En este caso fe en el procedimiento matemático. 

Esto da lugar a contradicciones evidentes. La teoría sobre la existencia (que no comportamiento) del Bosón de Higgs se basa en una alta probabilidad de detección, lo que es inconsistente (como acabamos de ver) con el propio método científico. Y es que cualquier conjetura matemática tiene una probabilidad casi infinita de ser cierta, y no por ello afirmamos que sea correcta.

8) La física jamás dará sentido a un plano inmaterial de la realidad.

Toda ley física se fundamenta en un patrón matemático de comportamiento. De hecho, jamás se ha podido demostrar que un teorema matemático sea incompatible con algún suceso físico. Una ley física no es más que un teorema matemático al que se añaden determinadas magnitudes físicas (o a la inversa).

Lo único que ocurre es que, en determinadas ocasiones (como sucede, por ejemplo con las dimensiones matemáticas) no sabemos cómo hacerlo. Las teorías de cuerdas, nuevamente, serían un buen ejemplo.

La teoría matemática da pleno sentido a un plano inmaterial de la realidad. Un plano inmaterial sería, por ejemplo, la consideración de cantidades negativas, un eje imaginario de coordenadas o la consideración de los números complejos en su totalidad.

De hecho la introducción de estas variables simplifica de forma mágica nuestras ecuaciones físicas. Hoy día, por ejemplo, los números complejos son un requerimiento, casi una exigencia en cualquier disciplina científica.

La física, concretamente, utiliza estas variables imaginarias con extrema asiduidad pero continúa sin dar sentido a un plano inmaterial que forme parte de nuestra propia existencia. Sin lugar a dudas, esto constituye una contradicción en sus planteamientos.

9) La física se ha convertido en un intento perdido de alcanzar cotas imaginarias

Hoy día la física se ha convertido en un intento contra el tiempo de poder medir un plano de la realidad, que acabamos de definir como inmaterial. Tenemos muchísimos ejemplos al respecto. 

El Big-Bang, por ejemplo, es un concepto no físico sino inmaterial, dado que es un punto inicial en el que el espacio-tiempo no existía en realidad. Lo mismo pasa con un agujero negro, que nunca podremos saber (por concepto) que hay más allá. Aunque cambiemos los términos, la materia o la energía oscura también hacen referencia a este tipo de realidad inmaterial. Las ondas gravitacionales no son más que una conjetura, algo que no sabemos si existe físicamente en realidad. 

Los reiterados intentos por superar la velocidad de la luz, la necesidad de validar la constante cosmológica (que situamos en una escala indetectable) serían más ejemplos. Y, lo cierto, es que aún podríamos hacer referencia a muchos más. Todo, excepto admitir que hay algo que escapa a nuestra comprensión y que se sitúa en el “más allá” 

La física siempre te dirá: “Es cuestión de tiempo que podamos detectarlo” Pero… hasta el momento lo único cierto… ¿Cómo admitir algo contrario a nuestros principios? 

10) El eterno problema de la “medida”

De entre todas las contradicciones a que se enfrenta la física moderna, sin lugar a dudas, la irrelevancia de todas sus unidades de medida (a nivel global) es fundamental. De hecho es un tema del que los científicos no quieren ni oír hablar.

Las leyes de la relatividad son contrarias a una realidad objetiva, la mecánica cuántica no se basa en ninguna medida física y la inflación universal es contraria a cualquier escala humana.

Es fácil advertir esto. En cualquier formulación física lo más irrelevante es la medida física que pongamos en ella, dado que la formulación siempre se cumplirá. Lo verdaderamente relevante es el patrón matemático. 

Todas las leyes físicas son relacionales lo que implica, en esencia, que son contrarias a una unidad absoluta de medida. Incluso las leyes de la gravedad no escapan a esta premisa y es que, cuando dos partículas están infinitamente cercas se genera una fuerza infinita entre ellas. Y el infinito, de forma racional, no se puede considerar una medida física, aunque pueda ser “real”.

11) La existencia de las “Constantes universales”.

Todas las constantes que decimos que son “físicas” y universales son a-dimensionales; Es decir, no tienen un valor absoluto por sí mismas dado que, como las leyes físicas se basan en relaciones. Su existencia nos dice algo muy profundo acerca del funcionamiento del Universo y, en concreto, que todo lo que podemos decir de él, (o de su esencia) en el fondo no depende de ninguna magnitud física. 

Esto es evidentemente cierto cuando consideramos la más importante de ellas: la “Constante de estructura fina”. Dicha constante, que aglutina a las tres constantes más universales (la carga del electrón, la constante de gravitación y la velocidad de la luz) no es más que un simple número, sin más. La esencia última de la física, que recae en sus constantes fundamentales, no es física en realidad.

La única constante que parece tener un valor absoluto en el Universo es la “Velocidad de la Luz”. De hecho, es el último “clavo ardiendo” al que pueden acogerse los físicos en su intento por decir que hay algo objetivo y cierto. Pero afirmar que la velocidad de la luz es una constante absoluta es una conjetura que no se ha podido demostrar. Apelar a la ley de la relatividad especial tan sólo determina que dicha velocidad es una expresión del movimiento del espacio-tiempo, cuya composición última o fundamental aún no hemos podido determinar. 

12) La confianza ciega en el método matemático.

Nadie duda de la efectividad de las matemáticas para describir la realidad y la consistencia de sus reglas lógicas. Sin embargo, las matemáticas se enfrentan a un problema fundamental y es su incapacidad para describir un Universo que no es estático, sino que se está moviendo. 

Es cierto que podemos aproximar el movimiento como una sucesión matemática de infinitos términos, pero la existencia de “cotas” matemáticas, desde el punto de vista de la lógica tradicional, es profundamente irracional. ¿Qué significa, en realidad, que podemos acotar el infinito? 

Además, determinadas características básicas del Universo, como pueden ser el entrelazamiento o la conexión instantánea no pueden formalizarse bajo la forma de un teorema. En último término, el fraccionamiento infinito en que podemos dividir el tiempo es un concepto sin sentido matemático. En todo caso, metafísico. 

13) Cuantificar vs divinidad.

La creencia matemática se extiende al método físico y su obsesión por cuantificar la realidad. Cuando decimos que el Universo tuvo un principio y un final aplicamos esta mentalidad de pretender siempre un resultado determinado. 

Sin embargo, esta visión entra en una profunda contradicción con el eterno y universal principio de “Causa-Efecto” que, básicamente implica un eterno o perpetuo cambio de estado. Como muchos autores han indicado el Big-Bang puede no implicar un punto de inicio, sino simplemente un cambio a otro estado. Lo que los científicos denominan “Colapso de Onda” no es más que una forma de hablar para referirse a un estado puntual o ideal.

La eternidad, como el infinito, no es un concepto físico. 

14) La creencia en el método “científico” de “revisión por pares”.

Está quizás sea una de las creencias más extendidas, la auto-veracidad que el propio método científico presenta. Sin embargo, de la misma manera que el método científico genérico es un contrasentido, su “herramienta” tampoco escapa a este principio.

La más bella, de entre las principales conjeturas matemáticas, quizás sea la conjetura “P vs NP”. Esta conjetura se basa en la idea de que siempre podemos expresar la complejidad matemática de forma simplificada. 

Si dicha conjetura fuera cierta implicaría (una vez extendida al plano físico de la realidad) que cualquier fenómeno físico se podría explicar de una forma simple y bella. Si fuera cierta implicaría que es absurdo pensar que un problema sólo puede resuelto por un par de comités de expertos. Más bien representaría que la complejidad no es más que una expresión de nuestra ignorancia acerca de la verdad. 

Puede que no sea cierta… siempre cabe esa posibilidad; Sin embargo, nadie puede negar la absoluta simplicidad y belleza que nuestras principales leyes físicas presentan, algo que difícilmente se puede atribuir a la casualidad.

15) La existencia de conjeturas matemáticas.

Utilizar el método matemático como único criterio de veracidad es un argumento circular. De hecho, esto no es una opinión más, sino que es el resultado de un teorema matemático. Como Gödel demostró siempre habrá respuestas fuera del método matemático que puedan ser ciertas y que no se puedan demostrar. Esto implica que matemáticamente sólo será cierto todo aquello que no incumpla sus principios.

Pero, si queremos comprender el Universo en su totalidad está claro que algo tenemos que cambiar…. O, en su defecto, considerar que el método matemático (como la física) es tan sólo una aproximación de la realidad.

La existencia de múltiples conjeturas matemáticas pendientes de demostrar, algunas de ellas después de centenares o, incluso, miles de años implica que hay algo que escapa a nuestra comprensión matemática. 

Incluso si consideramos que, desde la invención de esta “ciencia”, jamás hemos podido encontrar una regla para saber cómo se relacionan los propios números entre ellos (en términos técnicos, “factorizar”) lo cierto es que da que pensar.

16) Una teoría física final es una teoría independiente del fondo.

Como muchos autores consideran una teoría unificada ha de ser una explicación independiente de cualquier criterio humano. En esencia la idea es ésta: el universo funcionaba antes de nuestra llegada y seguirá haciéndolo cuando nosotros nos marchemos.

En consecuencia y dado que si algo distingue al Universo es su incesante movimiento, no sólo no existe una realidad física objetiva, sino que lo único que existe es un patrón de movimiento. Para entenderlo tan sólo hay que pensar que cuando miramos a una estrella en el cielo, probablemente ésta no existe en realidad, sino que lo que vemos es su reflejo de cómo fue hace miles o millones de años. De hecho, nosotros mismos, somos viajeros del tiempo y, con nosotros, cada una de las partículas de nuestro cuerpo.

17) Una teoría unificada implica un universo no físico, sino virtual.

La existencia potencial de una teoría unificada que de sentido de forma global al Universo implicaría que el Universo no es físico, sino virtual.

Dado que todas nuestras leyes físicas han sido susceptibles de ser condensadas en un patrón matemático de funcionamiento, esto implica que (potencialmente) podríamos hacer lo mismo con una teoría unificada. Aplicando las reglas algebraicas de Boole podríamos traspasar dicha formulación al lenguaje binario y reproducirlas en un ordenador. Si esto fuera posible implicaría que nuestro Universo seguiría las mismas reglas que determinan una simulación virtual.

En consecuencia, una formulación unificada implicaría que el Universo es… Una simulación de sí mismo. El Universo entero tendría el mismo comportamiento que, por ejemplo, un “Cuanto de Planck”, que es la unidad mínima en que podemos cuantificar el Universo. En este escenario el universo sería… Un Holograma.

18) La Inteligencia artificial y la Computación cuántica no existen en realidad. 

Tenemos tendencia a pensar que aquellos argumentos que se repiten sin cesar acaban siendo ciertos. Aquí podemos incluir toda la teorización física a que hemos hecho referencia aunque, sin duda, la inteligencia artificial y la computación cuántica ocupan un lugar destacado en este ranking de conceptos imaginarios.

Por concepto, inteligencia artificial implica desarrollar una inteligencia indistinguible de la nuestra. De la misma manera, computación cuántica implica desarrollar una computación indistinguible del funcionamiento del Universo. 

Todo parece correcto si no fuera por un par de pequeños detalles: ni sabemos cómo funciona nuestra inteligencia, ni sabemos cómo funciona el Universo. Es más, ni siquiera sabemos si existe la inteligencia cómo tal. De hecho este concepto es incompatible con el mundo cuántico, que nos dice que todo se basa en la probabilidad. 

19) Una teoría física no puede explicar la inteligencia o la conciencia.

Todos somos conscientes de que existe un plano de la realidad (sin importar cómo lo denominemos) que, aunque lo intentemos, en realidad no se puede cuantificar. Este plano incluye conceptos tan etéreos como la inteligencia, la conciencia, el alma, los recuerdos, las ideas, los pensamientos o lo sueños.

Muchos científicos piensan que una teoría unificada dará sentido a cualquier manifestación física que percibamos de “puertas afuera” pero eluden hablar acerca de cómo dicha teoría podría explicar todos estos conceptos. Habitualmente pensamos que somos independientes del Universo, que sólo percibimos sus efectos; Pero… hoy día sabemos que esto no es cierto. Queramos o no, somos un “subproducto” de la evolución del Universo y, esto implica, que nos basamos en sus propios criterios de evolución o crecimiento. 

Pensar en la posibilidad de que exista o no una teoría unificada capaz de explicar la realidad de forma global (física e inmaterial) tan solo es consecuencia de nuestra vanidad humana. Hay que insistir en esto: el Universo ya funcionaba antes de nuestra llegada, nosotros no surgimos de la “nada”. Está claro que existe una especie de diseño inteligente, aunque éste pueda basarse en el azar o… en infinitos términos. Si matemáticamente es cierto (π, por ejemplo)…. ¿Por qué no iba a serlo en su totalidad? 

20) Método y ciencia son términos incompatibles 

De hecho, siempre lo han sido. Y es que, ciertamente, olvidamos la historia con facilidad. Siempre que algo o alguien han querido ser “juez” y “parte” ha acabado en desastre.

Artículo compartido por su autor: Ricard Jiménez

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