“No vayas detrás de mí, tal vez yo no sepa liderar. No vayas delante, tal vez yo no quiera seguirte. Ve a mi lado para poder caminar juntos.”
Proverbio Ute

“HORIZONTE AZUL”: Bekram. Hombre De Las Estrellas


Les ha ocurrido como sucedió al pollo en el huevo, en que cuando era clara y yema dentro del cascarón, no era conscientes de su existencia, pues en tales condiciones vivía en estado latente, sin notar su desarrollo ni crecimiento, y poco a poco, sin saber cuándo, como ni porqué, un día, fue relativamente consciente de su existencia, a través de la cual consideraba hasta entonces que todo su mundo era su hermética forma de vida[...]

LA “FUNDACIÓN PARA LA IMPLANTACIÓN
DE LA CONCIENCIA CÓSMICA EN LA TIERRA”

PRESENTA:

-MENSAJE 4-

“HORIZONTE AZUL”

**Bekram**
**Hombre De Las Estrellas**

Dedicado a los moradores de este mundo, con todo mi respeto y profunda interminable admiración...


NOTA DEL AUTOR:

Deseo dejar bien claro que nada de lo que aquí se habla es mérito propio de mi persona ni me pertenece, sino que se trata de situaciones y realidades que han existido desde siempre; que son, y han sido patrimonio de la humanidad; que se encuentran a la disposición de aquellos, quienes ya han despertado a la realidad que priva en el cosmos.

Para cualquier comentario mi dirección electrónica es reybucio@yahoo.com.mx en donde tendré el placer de recibirles.

Este material se ha creado para circular en forma gratuita, por lo que si el lector lo desea, podrá compartirlo, aún sin citar la fuente ni mencionar créditos.


AVISTANDO NUEVOS HORIZONTES

     Cuando nacieron, como todo bebé, veían transcurrir el tiempo desde su hábitat en estado latente, mirando todo en estado de letargo pero sin comprender ni concientizar nada de lo que pasaba por su vista, la cual a la postre era su facultad más desarrollada, si se puede considerar así, no obstante, lo que reconocían primordialmente era la voz de su madre y su pecho al amamantarlos, y desde luego su moisés o cuna, lo cual parecía ser todo lo que existía en su mundo.

     En la medida que crecían fueron advirtiendo que había algo más allá de su cuna, es decir, la habitación en que la misma se encontraba, de manera que al notarlo, su mundo se amplió, pero de igual manera daba la impresión de ser todo, de que no había ya nada más.

     Después, al paso del tiempo, se fueron enterando de que más allá de su cuna había “algo” que no acertaban a definir, una parte de la habitación por la que vagamente advertían que aparecía y desaparecía su mamá, hasta que un día se dieron cuenta de que su habitación no era totalmente fija, ya que tenía una parte móvil; era la puerta de acceso, la cual conectaba con algo que estaba más allá de su habitación, sin saber exactamente qué, hasta que un día de entre los muchos en que su madre los sacaba abrazados, notaron que más allá de su hábitat, su habitación se extendía a lo que después supieron era otra estancia mayor, que pudiera haber sido el patio, un pasillo, otra habitación, etc., y en el ínter en que esto pasaba, supieron que además de mamá, principalmente, y de papá, de quien para entonces ya notaban que existía, vivían otros miembros, familiarizándose al paso del tiempo con que la cuna y la habitación no eran todo lo que había, sino que más allá de “eso”, (la puerta), había otras estancias que constituían las partes de la casa en que vivían.

     De esta manera, hasta entonces todo su mundo era su mamá, su papá, su familia, las demás habitaciones y partes de la casa, más su mundo había ido creciendo en la medida en que eran capaces de notarlo, todo lo cual existía en lo que consideraban era su todo, es decir, su casa y después no había ya más nada.

     Sin embargo cada día presenta sorpresas, pues en la medida que crecían descubrieron con asombro que su mundo, es decir, la casa, tenía otra parte móvil, otra puerta más que conducía a otro mundo mucho más grande: la calle, en que al asomarse por la puerta al ser llevados por su familia al exterior de su casa, vieron un mundo inmensamente grande, interminable: la ciudad donde vivían.

     En su mundo su padre era lo máximo, la autoridad suprema, quien mandaba y decidía en su familia, más al pasar del tiempo, sin saber cuánto, ya familiarizados con la existencia de banquetas, autos, gentes ajenas a la familia y demás, un día se encontraron con que su mamá los llevó a un sitio para ustedes desconocido, donde había muchos otros niños, en cuyo lugar había muchas cunas, quienes los impactaban con su llanto al extrañar a su madre, y se sintieron solos, tristes, y de la misma manera lloraban en coro con los otros bebés al notar su ausencia, sin saber razonar el porqué de ello, más, sintiendo inseguridad por la falta de su mamá.

     Notaron también la existencia de una persona mayor que los otros niños, quien periódicamente iba a verlos, a cambiarlos, a alimentarlos, a cuidarlos, y poco a poco comenzaron a familiarizarse con ella, de manera que fueron perdiendo el temor a lo desconocido y comenzaron a experimentar una relativa paulatina seguridad con su presencia, aunado a que después de quien sabe qué espacio de tiempo, regresaba su madre a recogerlos para llevarlos nuevamente a su conocido mundo, su casa, en donde pasaban tiempo a su lado, aunque esta situación se repetía constantemente, pues cada día nuevamente los llevaban a la guardería, los recogían, regresaban a casa, etc.

     Finalmente se familiarizaron con todo ello, al grado de que no solo ya no temían la separación de su madre, sino que gustaban de las cosas que aprendían, incluso cada mañana deseaban que los llevaran de nuevo para poder convivir con los demás niños y el personal de la guardería infantil, a cuya presencia y trato se habían ido acostumbrando, al grado de que ese lugar había ido convirtiéndose en su mundo en cierta forma, hasta que un día, por su edad, ya no los admitieron, situación que no entendieron pero que les ocasionó una mezcla de tristeza y de alegría a la vez, porque finalmente estaban de nuevo con su mamá en su casa, que al final de cuentas, era lo más importante en su vida.

     Sin embargo, esta situación de separación se repitió cuando sorpresivamente un día los llevaron a otro lugar similar, solo que para niños más grandes que los de la guardería, y de esta manera, cuando se habían nuevamente acostumbrado a estar en su casa con su mamá, los tomaron de la mano y los llevaron a otro lugar para ustedes desconocido y los dejaron en el mismo, que resultó ser el kínder, en el cual experimentaron nuevamente temor ante lo desconocido, ante la ausencia de su mamá, y nuevamente, coreando a los demás niños de primer ingreso, llorando, metían sus deditos en la malla ciclónica viendo con desesperación y sufrimiento alejarse a su madre, llegando al paroxismo de la desesperación.

     No obstante esta nueva desconocida experiencia, poco a poco se fueron acostumbrando al nuevo estilo de vida, en que todo se repetía como en la guardería, con la diferencia de que ya caminaban, ya hablaban, socializaban más abiertamente, conocían cada día cosas nuevas como jugar con plastilina; disfrutar de los colores vivos de cada una de sus barras; conocieron los cubos de madera y los signos que presentaban en cada una de sus caras, de los que luego supieron que eran letras y números y que se podían apilar formando figuras, y de esta forma advirtieron también que en ese nuevo lugar había otras personas, quienes al igual que su madre y su padre mandaban ahí y disponían lo que había que hacerse, en este caso su maestra, así que notaron que su padre no era todo ni lo máximo en el mundo, como inicialmente habían considerado.

     Al acostumbrarse a esa nueva estancia igualmente notaron que la maestra, quien al parecer era ahí todo y lo máximo, realmente no lo era, pues había en el kínder otros muchos salones y grupos de niños quienes asistían a estos, y su mundo se amplió, notando que había capacidad de liderazgo en otras personas, ya no solo en su padre y en su maestra, sino en las maestras de los otros salones.

     Cuando ya habían digerido ello, advirtieron que todas las maestras a su vez obedecían a una otra persona, la directora del plantel, y aunque costó trabajo entenderlo, finalmente lo aceptaron como normal, y así, como papá comandaba al grupo familiar de su casa y su maestra en su salón de clases, la directora del kínder comandaba a todos los miembros que integraban el personal docente de ese lugar y a los mismos alumnos.

     Pasó el tiempo y nuevamente, cuando ya habían dominado la situación, cuando ya conocían a sus compañeritos, a su maestra y a los demás alumnos y maestras del kínder, en que por resultado ustedes mismos eran ya conocidos de todos ellos, lo cual les producía una sensación de seguridad y de confort, sorpresivamente un día ya no los llevaron más sus papás al kínder, sino que los llevaron a otro nuevo lugar, que al igual que los hasta entonces por ustedes conocidos, les angustiaba por desconocido, y así, se repitió la situación nuevamente: era la Escuela Primaria, a la cual llegaron tímidos, temerosos ante la presencia de tanto niño, entre los que era notoria su conducta, pues los había amistosos, abusivos, indiferentes, tristes, deprimidos, peleoneros, otros llorando, hasta que al paso del tiempo sucedió lo mismo: se habituaron a la nueva situación, y poco a poco, en la medida en que esto ocurría, su inseguridad y temor se convirtió en seguridad y confianza, desapareciendo así gradualmente su temor.

     Fue así que continuando con su desarrollo y preparación, al término del primer año, nuevamente los cambiaron a un nuevo salón de clases y los llevaron a otro de nivel más alto, más evolucionado, pero que de cualquier modo, les produjo un desequilibrio y un sobresalto en tanto lo dominaban.

     Cuando por fin, después de todo el trabajo que envuelve toda clase de situaciones, dominaron todos los grados de esa escuela, cuando todo lo que con ella se relaciona lo sabían a la perfección, les avisan que tienen que dejarla e ingresar a la que sigue en orden ascendente, lo cual no entienden, si en el kínder estaban bien, después del trabajo que les tomó dominarlo, y en la escuela primaria también, sin embargo, la vida les enseñó que siempre impulsa hacia adelante, a seguir en la carrera ascendente y de cambio, de nuevas experiencias y aprendizaje, y a saber que ello es parte y condición de la existencia, que la vida cambia y continúa, y que con su aprobación o sin ella, cuando menos se dan cuenta, habiendo sido en su tiempo los mejores del kínder, y en que pasaron de la seguridad que les daba el dominio de lo hasta entonces conocido, pasan una vez más a experimentar inseguridad y temor por desconocer cómo o en qué consiste ingresar a primer grado de secundaria, y así sucesivamente.

     Así, cuando después de familiarizarse con lo nuevo de la nueva escuela, en este caso la escuela secundaria, en que al igual que en la primaria dejaron de ser novatos, pasaron a segundo grado, desde donde ahora veían a los nuevos alumnos, que, como ustedes, ingresaron inseguros y temerosos, desconfiados al lugar que ustedes dejaron, a quienes ahora ustedes veían como antes los veían a ustedes quienes en ese tiempo estaban en segundo grado, siendo así como fueron dominando todos, ustedes y los nuevos, los siguientes grados de la primaria y de la secundaria, y orientando a quienes sucesivamente ingresaban como novatos, sabiendo cómo es cada maestro, qué le gusta y qué le disgusta, inclusive en muchos de los casos se convirtieron ustedes en buenos amigos de sus maestros.

     Ni más ni menos eso es la vida, el ir conociendo y experimentando nuevas situaciones, que por nuevas en su momento producen estrés, congoja, inseguridad, en tanto se familiarizan con ellas y las dominan, y en que cuando ya habían logrado un equilibrio, que por lo mismo les producía tranquilidad y calma, cuando no tenían que hacer ningún esfuerzo por haber llegado a su zona de confort, es cuando por razones que ignoran, repentinamente se ven movidos por la vida y lanzados a otro nuevo orden de cosas, cuando como resultado de los cambios se presenta la necesidad de conquistar nuevas situaciones y nuevos equilibrios, pero que al enfrentar condiciones distintas, surge la necesidad de esforzarse por conocerlas, para poderlas dominar, y en el esfuerzo de estudiar la nueva situación, de conocerla y dominarla, viene el crecimiento y la transformación, ya que al irse ampliando el aprendizaje y mejorando en calidad, se produce el conocimiento, y este en sabiduría.

     Pero ¿qué tiene esto que ver con el presente tema?

     Que al paso de la vida, en que se ha ido de conocimiento en conocimiento, desde el invento de la rueda hasta la era tecnológica presente, en que es ya posible la clonación, incluso humana, y en que se encuentran en los vuelos tripulados más allá de la tierra, pero con los límites que les impone el grado de desarrollo hasta ahora alcanzado, su mundo, que antiguamente les parecía enorme, interminable, ha pasado a parecerles pequeño, como aconteció al bebé del relato, que cuando se dio cuenta de su propia existencia, en que su cuna le parecía todo, y en que en la medida de su desarrollo notó que en realidad su cuna se encontraba en un cuarto que formaba parte de una casa, la cual estaba formando parte de una ciudad, ésta, la cual, juntamente con otras ciudades formaba un estado, y varios estados un país; varios países un continente, y varios continentes un mundo, de forma que éste, el planeta tierra, el cual, en la medida en que han ido teniendo nuevos conocimientos, entre ellos aprendido a volar, han notado que no es todo, sino que forma parte de algo mucho más grande: la inconmensurable grandeza eterna e infinita del universo.

     Les ha ocurrido como sucedió al pollo en el huevo, en que cuando era clara y yema dentro del cascarón, no era conscientes de su existencia, pues en tales condiciones vivía en estado latente, sin notar su desarrollo ni crecimiento, y poco a poco, sin saber cuándo, como ni porqué, un día, fue relativamente consciente de su existencia, a través de la cual consideraba hasta entonces que todo su mundo era su hermética forma de vida, encerrados en el cascarón, el cual, para él, era perfecto, todo un universo, no necesitaba más, todo lo encontraba ahí, sin embargo un día sintió el inexplicable impulso de mover su cuello con fuerza y lo golpeó con el pico produciendo un agujero, a través del cual, en un momento dado, pudo ver hacia afuera y notar con asombro que su universo no era todo, pues afuera había todo un mundo, dentro del cual el suyo era insignificante.

     En otras palabras han advertido que la tierra no era tan grande como pensaban en la antigüedad, ni todo lo que existía, pues al igual que en el caso del bebé del relato, han notado que además de la habitación en que viven, es decir, su planeta, existen otras muchas habitaciones planetarias que conforman una gran casa cósmica, conformada por miles y miles de millones de habitaciones o planetas, sistemas solares, galaxias, constelaciones, etc., las cuales, lógicamente, al igual que este planeta, también están habitadas y forman parte de las muchas moradas de la casa del Padre, porque como su nombre lo indica, contienen moradores, ¿verdad?

     Sin embargo, no obstante lo lógico de ello, y de que científicamente se sabe y se habla de la pluralidad de mundos existentes en el cosmos; de vida en otros planetas, es extraño que sabiéndolo, es decir, que su planeta, como una recámara cósmica, se encuentra coexistiendo con muchísimos otros planetas o recámaras, constituyendo entre todas una gran casa cósmica, sientan miedo de socializar con las otras personas que viven o moran en las mismas, a quienes llaman “extraterrestres”, lo que se pude ejemplificar con el sentimiento del niño, que al darse cuenta de que su cuna y su habitación no eran todo, y en que al principio sintió miedo y desconcierto de alternar con los otros niños, a través del trato se fue acostumbrando a su existencia y presencia.

     Así, pues, es imperativo que se abran a nuevos horizontes, al grandioso horizonte azul en que se encuentran coexistiendo las demás recámaras, casas o planetas, así como al trato con sus moradores, quienes al igual que ustedes también existen, y de esta forma, viendo con naturalidad su presencia, se establezca a través de su aceptación de ello un trato y convivencia abiertos, a fin de que se expanda su concepto de la realidad del cosmos, y se conviertan en habitantes de la Gran Metrópoli cósmica, conviviendo, al igual que acontece con los habitantes de las grandes ciudades, como Nueva York, por ejemplo, con toda clase de razas cósmicas, como algo normal, lo cual constituye el principio de una nueva era de conciencia cósmica.

¡¡¡Bienvenidos a la Sociedad Cósmico – Universal!!!

Reciban un abrazo fraterno en la Luz del Eterno Siempre.


CON AMOR UNIVERSAL.

**BEKRAM**
**HOMBRE DE LAS ESTRELLAS**

Gentileza del propio autor


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