“No vayas detrás de mí, tal vez yo no sepa liderar. No vayas delante, tal vez yo no quiera seguirte. Ve a mi lado para poder caminar juntos.”
Proverbio Ute

Daniel Gallucci – Experiencias (5ª Parte)




Un día, a los 17 años (en 1997), sentí la necesidad de juntarme con Patricia. Aún no sabía para qué, pero estaba seguro que teníamos que encontrarnos. Hablé con ella y nos citamos en su casa un domingo a la mañana.

Una vez que estábamos juntos, ninguno de los dos sabía por qué nos habíamos citado, y entonces decidimos hacer como siempre y salir del planeta e iluminar La Tierra. Al momento de comenzar el viaje astral, en lugar de salir del planeta, nos quedamos en la habitación de Patricia, donde se había formado un ambiente de paz, luz y protección que nunca habíamos sentido. Un momento después, entendimos el por qué de nuestro encuentro ese día. En ese maravilloso ambiente apareció un ser el cual era energía pura, sin una forma definida, pero parecía estar compuesto por dos energías distintas, una rosa y la otra de color verde; aunque se entremezclaban, se diferenciaban perfectamente. En ese instante, el ser se presentó y nos dijo quién era. Él era un ser de una dimensión superior (no sé cual exactamente), y en el momento en que se hizo presente, sentimos como su energía nos rodeaba, como si fuese un padre abrazando a sus hijos. Luego de este abrazo energético, se presentó. Su nombre sonaba como dos personas hablando al mismo tiempo, y fuesen dos nombres juntos, pero con dos significados, como si fuesen ideogramas interdimensionales. De los dos nombres, uno representaba la energía rosa, y terminaba en “el”, y el otro representaba la energía verde y terminaba en “tón”. La vibración generada por su nombre era una mezcla de armonía celestial con una imponente vibración grave que transmitía una fuerza impresionante. Solo pronunciar su nombre significaba un canto, sinfonía, luces, ideas, emociones, etc, lo que lo describía quién y cómo era, y qué hacía.

Este ser nos dijo que el motivo del encuentro era que ya habíamos cumplido con gran parte del “contrato” qué habíamos elegido antes de encarnar en La Tierra. Principalmente era lograr una primera fase de iluminación en el planeta, para que luego empiece a reaccionar por si misma y así también suba la vibración de la humanidad. Eso era el efecto que se buscaba mediante el trabajo conjunto de los distintos grupos de personas tales como los que formamos en el planeta azul. Además, cada uno de nosotros tenía otra misión particular, que también estaba encaminada y de ser necesario podía ser continuada por otras personas. Después de todo esto nos dijo que con lo que habíamos hecho, alcanzaba para poder elegir entre irnos del planeta y esta experiencia, o seguir trabajando y continuar nuestras misiones, como un extra. Nos dijo que cualquiera de las opciones que tomemos sería correcta y solo se nos daba el privilegio de elegir qué camino tomar, y cómo continuar nuestras existencias y evoluciones.

La primer opción, dejar el planeta Tierra, significaba que automáticamente estaríamos en otro plano de existencia, otro nivel vibratorio, del estilo del planeta azul, donde continuaríamos con otras asignaciones en esa vibración. Al estar en ese otro plano, ya no tendríamos que soportar todo lo negativo de la tercera dimensión y todo lo que sufríamos en La Tierra, como estar rodeados de negatividad, oscuridad, mentiras, hipocresía, etc, sino que sería todo en armonía, paz y alegría; además de que recordaríamos todo nuestro conocimiento, que es velado en esta experiencia.

La segunda opción, era quedarnos en La Tierra, seguir trabajando para la iluminación del planeta, continuar con nuestras misiones particulares y cualquier ayuda que podamos brindar. De esta forma tendríamos que seguir en La Tierra hasta que sea necesario o se realice el pasaje, siempre soportando todo lo de la tercera dimensión en La Tierra y con el conocimiento de que antes de que llegue a ser evidente la iluminación, sentiríamos como si la oscuridad tomara el control, y aunque sería solo una ilusión, la sufriríamos igual que la humanidad. El beneficio de esta opción era que en estas condiciones, nuestro crecimiento sería más rápido, tanto por el esfuerzo constante como por la ayuda vibratoria que recibiría la humanidad en estos tiempos, y el resultado final sería con una vibración mayor que la que tendríamos con la primera opción, y luego podríamos ir a un planeta de mayor vibración, tal como el planeta violeta o alguno de mayor vibración que el que nos correspondía en ese momento.

En ese instante, al pensar en la idea de poder ir a un planeta como el azul, me llenaba de alegría e impaciencia, pero al pensar en La Tierra como ser, y el amor que sentía por ella, no tuve dudas de lo que haría. Sin pensarlo más, respondí que quería quedarme para ayudar a La Tierra, e instantáneamente Patricia respondió lo mismo, a lo que el ser nos agradeció y nos dijo que seríamos recompensados.

Un rato después, el ser se fue y nosotros volvimos a nuestros cuerpos. Lo que a nosotros nos pareció un encuentro de un par de horas, duró solo unos minutos (en la línea de tiempo de la tercera dimensión). Patricia y yo quedamos con esa sensación de paz alegría y seguridad durante todo el día.

Después de ese encuentro, vi como mi energía cambió y al tener noción de mi mismo, en lugar de verme con energía azul, estaba cubierto de luz blanca, y desde ese momento, todo lo que hacía (iluminar a La Tierra, energizarme, etc), lo hacía con luz blanca.

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